SUR de FRANCIA y la COSTA BRAVA en 3 días

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Hace ya más de un año, mi madre encontró una foto del sur de Francia muy bonita que no sabíamos de dónde era. Después de investigar, averiguamos que estaba en Ille-sur-Têt, así que en cuanto tuvimos unos días, nos fuimos directas para allá a verlo en persona. 

Para aprovechar el viaje, buscamos otros sitios de interés en los alrededores y la verdad es que encontramos muchísimos! Descartamos Carcassone porque ya lo conocíamos, pero si no habéis estado, no puede faltar en vuestra ruta. Además, a la vuelta, hicimos una paradita en la Costa Brava, una de las zonas más bonitas de Catalunya.

En este post os contaré exactamente qué vimos cada día, dónde nos alojamos y cuáles fueron los lugares que más y menos nos gustaron.

Ruta por el SUR de FRANCIA y la COSTA BRAVA en 3 días

Cuantos días dedicarle

Evidentemente, como siempre, cuantos más días tengáis mejor. La ruta que nosotras hicimos requiere de al menos 3 días completos. Nosotras madrugamos bastante cada día y muchas veces comíamos tuppers o bocadillos para no perder tiempo en los restaurantes. Si podéis, al menos le dedicaría 4 días; y si queréis añadir Carcassone y/o Narbone, 5.

Presupuesto para el Sur de Francia y la Costa Brava

El dinero que gastéis es muy relativo en función de desde donde vengáis, si tenéis que coger previamente un vuelo o no, si tenéis que alquilar coche o podéis venir con el vuestro… Nosotras en el tema transportes, solo pagamos la gasolina entre todos los puntos que visitamos y algún peaje de autopista. En cuanto el alojamiento, también encontraréis muchas opciones según vuestro presupuesto y comodidades. Justo en el siguiente punto os cuento dónde nos alojamos nosotras y cuánto nos costó cada uno de los apartamentos. En cuanto a comida, nosotras generalmente desayunábamos y comíamos poco y/o rápido (tuppers preparados de casa, bocadillos…), y cenábamos en algún bar/restaurante. De esta forma evitábamos perder tiempo en las comidas. Si hacéis todas las comidas en restaurantes, evidentemente, subirá mucho el presupuesto. Finalmente, falta pagar parkings y entradas. Nosotras no pagamos por aparcar en casi ningún sitio; solo en Aigues Mortes, donde pagamos un precio simbólico, unos 20 céntimos. En cuanto a entradas, solo tuvimos que pagar en Aigues Mortes (10€ por persona) y en Ille-sur-Têt (5€ por persona).

Alojamientos en el Sur de Francia y la Costa Brava

Donde dormir fue uno de los grandes problemas que tuvimos. Era muy difícil calcular dónde íbamos a acabar cada día y no queríamos que nos sobrar tiempo de un sitio ni nos faltara de otro. Además, también había que tener en cuenta que algunas ciudades eran más turísticas que otras y, por lo tanto, también bastante más caras.

Miramos alojamientos tanto en Booking como en Airbnb y, Airbnb salía más económico. Además, pudimos usar códigos de descuento y así ahorrarnos algo del precio final. Si es vuestra primera vez en Airbnb, podéis usar este código y tener hasta 34€ de descuento en vuestra reserva.

Montpellier

No teníamos muy claro si Montpellier tenía algo que ver o no (más adelante veréis lo equivocadas que estábamos), pero nos parecía un buen punto para pasar la primera noche. 

Chambre 2 personnes et salle de douche

Hospedarnos en Chambre 2 personnes et salle de douche nos costó 40€ la noche en una habitación doble con baño privado. No teníamos todo el apartamento para nosotras, sino que era una habitación dentro de una casa.

Pros

  • Personal muy amable.
  • Habitación amplia y muy limpia.
  • Ubicación buena si vas en coche. Está algo alejado del centro por lo que aparcar es muy fácil. Desde el alojamiento hay una media hora caminando hasta el centro.

Contras

  • El personal no habla inglés, por lo que se dificulta la comunicación.
  • Falta de privacidad al estar en una habitación dentro de una casa. Nosotras al día siguiente queríamos irnos temprano para aprovechar el día y le molestó un poco tener que madrugar, porque por poco ruido que hiciéramos, se escuchaba absolutamente todo.

En general, recomiendo el alojamiento.

Argeles sur Mer

Nuestra idea era dormir en Colliure, pero los precios eran exageradamente caros. Entonces buscamos alojamientos en Cadaqués, que era nuestra siguiente parada, pero eran igual de caros. Así que decidimos buscar un apartamento en algún pueblo cercano a cualquiera de las dos ciudades. Cerca de Cadaqués no encontramos nada económico; pero en Colliure encontramos un pueblo a apenas 15 minutos en coche que se llamaba Argeles sur Mer. Nunca habíamos oído hablar de él ni sabíamos si tenía algo de interés, pero, teniendo coche, desviarnos esos minutos nos pareció la mejor opción.

Studio 1er étage avec Balcon au coeur du Village

Hospedarnos en Studio 1er étage avec Balcon au coeur du Village nos costó 38€ la noche en una habitación doble con baño privado. En este caso, era un apartamento para nosotras solas.

Pros

  • Apartamento solo para nosotras.
  • Ubicación: en pleno centro del pueblo con aparcamiento gratuito en los alrededores. 

Contras

  • Algo difícil el mecanismo para abrir y cerrar la puerta, así como para hacer el check in. 
  • El personal no habla inglés y, aunque toda la comunicación fue a través de Airbnb y podíamos usar el traductor, a veces nos costaba entendernos.

En general, recomiendo el alojamiento.

Nuestra ruta

Nosotras vivimos en Barcelona, por lo que la ruta la hicimos en coche desde allí y la intentamos ordenar haciéndola lo más circular posible para perder las mínimas horas posibles al volante. Si venís desde otro punto del norte de España, quizás podéis reorganizar los puntos según mejor os vayan a vosotros; lo mismo si tenéis que coger un vuelo para llegar a la ciudad más cercana.

Día 1: Béziers, Aigues Mortes y Montpellier

Salimos bien temprano de Barcelona en dirección a Francia por la autopista para aprovechar todas las horas que pudiéramos. Decidimos que el primer día queríamos hacer el trayecto en coche más largo, ya que sería el día que estábamos más frescas. Para no hacer todas las horas de golpe, decidimos parar en un pequeño pueblo llamado Béziers. Lo más famoso e impresionante de Beziers es la vista que hay del casco antiguo desde el otro lado del río. Desde allí podréis cruzar caminando o en coche al casco antiguo y pasear un rato por sus bonitas calles. Nosotras estuvimos algo menos de una hora paseando por allí.

Después de esta corta paradita en Béziers, nos fuimos hacia Aigues Mortes. ¿Por qué vinimos hasta aquí? Bien, yo vi una foto de unas salinas rojas espectaculares en esta zona y tenía que verlas con mis propios ojos. Llegamos allí sobre las 11-12 del mediodía y, para nuestra sorpresa, Aigues Mortes es un pueblo amurallado precioso! No pudimos estar todo el rato que quisimos, ya que pensábamos que era mucho más pequeño y teníamos el coche en zona azul algo lejos del centro, pero todo lo que vimos nos encantó. Eso sí, estaba repleto de turistas! Debo ser la única que no conocía Aigues Mortes. 

Después de pasear por el centro, volvimos al coche para buscar las famosas salinas. Y las encontramos. Está bastante bien indicado, así que no tiene pérdida. Eso sí, yo pensaba que era llegar allí y podríamos verlo, y no; una vez allí había que esperar un buen rato porque había bastante cola y subirse a un tren turístico por 10 eurazos por persona para poder ver las salinas. La verdad es que aunque hay zonas que sí están rosas, me pareció una turistada y una visita prescindible, sobretodo teniendo en cuenta el escandaloso precio que cobran por entrar. Eso sí, la vistas desde las salinas rosas con la muralla del pueblo de fondo son preciosas! También pudimos ver flamencos aunque estaban bastante lejos y huían a la que alguien se acercaba. Por cierto, mientras esperábamos a que nos tocara entrar, aprovechamos para comernos nuestros tuppers y así al salir irnos directas a nuestro siguiente destino.

Ya sobre las 3 de la tarde, nos fuimos hacia nuestra última parada del día: Montpellier. Nada más llegar, fuimos al alojamiento, hicimos el check in y dejamos allí aparcado el coche para evitar pagar párkings en pleno centro de la ciudad. Dudamos si coger el tranvía o no, pero la verdad es que el camino andando fue bastante agradable y solo era media hora, así que optamos por caminar. Pasamos el resto de la tarde paseando por las callecitas del casco antiguo de Montpellier y disfrutando del ambiente de sus plazas más concurridas. La verdad es que Montpellier me sorprendió muchísimo! Cuando buscaba fotos solo veía imágenes de una ciudad sin más, pero el barrio de St Roc, la zona antigua, es preciosa. Así que si estáis por la zona, no olvidéis dedicarle mínimo un par de horas a la ciudad.

Día 2: Gruissan, Leucate, Ille-sur-Têt, Étang de Canet St-Nazaire y Colliure

El segundo día de ruta madrugamos bastante porque teníamos muchos sitios que ver y no sabíamos si nos daría tiempo. Nuestra primera parada fue Gruissan, toda una sorpresa! Por toda esa zona habíamos visto varios pueblos en el mapa y no sabíamos muy bien donde parar. Al final optamos por Gruissan y la verdad es que no pudo gustarnos más. Poco antes de llegar, veréis un lago enorme con vistas del pueblo de fondo. Las vistas desde allí ya son preciosas, pero es que aparcar el coche en cualquier punto del pueblo y recorrer el lago (bueno un trozo, porque es enorme) fue lo que más nos gustó. Además, era a primera hora de la mañana así que estaba súper tranquilo.

Después de bastante más rato del que esperábamos en Gruissan, nos acercamos hasta Leucate, un pequeño pueblo bastante colorido, donde aprovechamos para picar algo. No me pareció una visita imprescindible, pero si estáis por la zona y os gustan las plazas coloridas, podéis hacer una paradita rápida en el pueblo. 

Y ahora sí, ya tocaba conocer el motivo de este viaje: Ille-sur-Têt. Nosotras en el pueblo como tal no paramos (aunque sí lo recorrimos en coche), pero no nos pareció que tuviera gran cosa. Pero lo que sí que no os podéis perder son las increíbles formaciones rocosas que se han formado a pocos quilómetros del pueblo! Encontraréis el sitio sin problemas, ya que está indicado por todas partes. Una vez allí, aparcamos el coche, pagamos 5€ de entrada y nos fuimos a recorrer la zona. El camino es muy fácil y bastante corto. Nosotras estuvimos algo más de una hora porque hicimos mil fotos y recorridos todos y cada uno de los rincones que veíamos. La verdad es que el sitio nos gustó muchísimo, aunque también me pareció más pequeño de lo que había imaginado. Eso sí, lo que hay es espectacular! No he tenido la suerte de estar en Capadocia, todavía, pero dicen que es muy parecido (a pequeña escala claro).

Cuando volvimos a la zona de la entrada, aprovechamos unas mesas de picnic que tenían allí para comernos unas ensaladas que habíamos comprado la noche anterior. Tras reponer fuerzas, nos dirigimos al lago Canet St-Nazaire, en busca de un “pueblo” pesquero muy fotogénico. Y lo encontramos! Es una zona pequeña pero muy agradable de pasear y justo al lado del mar. Además, no nos suponía mucho desvío así que creo que es una bonita parada que añadir al itinerario. No es imprescindible, pero si tenéis tiempo, la agregaría.

Ya sobre las 3-4 de la tarde nos fuimos a una de las ciudades más famosas de la zona, sino la que más: Colliure. Sabíamos que era turístico pero no teníamos ni idea de cuánto lo era! Aun quedaban unos 15 minutos de coche hasta el centro y todos los parkings de pago ya estaban llenos!! Nosotras dábamos por hecho que tendríamos que pagar pero no sabíamos que incluso pagando nos costaría encontrar donde dejar el coche. Puesto que no lo veíamos nada claro, decidimos intentar acercarnos al pueblo y probar suerte allí. Evidentemente, los parkings también estaban llenos. Entonces empezamos a salir de Colliure en dirección a Port-Vendres, el pueblo de al lado, con la intención de buscar aparcamiento allí. Pero, de repente, vimos un hueco en una zona gratuita para aparcar. Así que allá fuimos! No aparcamos en el centro, pero bastante cerca; y vimos más de un aparcamiento así que si vais a Colliure buscad por la calle que va de Colliure a Port-Vendres. 

Además desde donde aparcamos, el camino hasta el centro de Colliure es super bonito. Se ven las vistas de todo el casco antiguo y pudimos ver zonas igual de bonitas y menos masificadas. En cuanto al centro histórico, a pesar de que había muchísima gente y todo es exageradamente caro, creo que es una visita imprescindible si estáis por la zona. Colliure es precioso. Está lleno de color, ambiente, mar… Nos encantó!

Ya sobre las 7-8 de la tarde, subimos de nuevo al coche para irnos a dormir a un pueblo vecino más económico, Argeles sur Mer. 

Podéis ver más imágenes de nuestro paso por el Sur de Francia en este enlace.

Día 3: Costa Brava: Cadaqués, Playa Illa Roja, Begur y Cala s’Alguer

El tercer y último día de ruta se lo dedicamos exclusivamente a la Costa Brava. Salimos de Argeles sur Mer temprano y recorrimos toda la carretera de la costa pasando de nuevo por Colliure hasta Cadaqués. También puede irse por autopista, pero yo os recomiendo muchísimo el camino costero. Hay tramos de curvas un poco más pesados, pero, en general, durante todo el camino tendréis vistas preciosas del mar y cruzaréis por varios pueblos que, de otra forma, no veríais. A nosotras todo el tramo de carretera nos encantó y paramos en varios sitios a disfrutar a de las vistas.

Una vez en Cadaqués, nos tocó buscar un sitio donde aparcar. A pesar de ser una ciudad muy turística, nos pareció muchísimo más fácil aparcar allí que en Colliure. Nos metimos con el coche por el casco antiguo y lo atravesamos hasta llegar a una zona de hoteles y residencias muy cerca del centro donde pudimos aparcar el coche sin problemas. Además, como nos pasó en Colliure, durante la el camino desde el coche hasta el centro, había unas vistas preciosas de las casas blancas típicas de Cadaqués. Estuvimos unas dos horas largas recorriendo el centro, visitando la iglesia y disfrutando del mar. 

Ya sobre las 12 del mediodía nos fuimos a Playa Illa Roja, muy cerca de Begur. Aparcar allí fue imposible y como mi madre ya la conocía, decidió quedarse mal aparcada mientras yo iba a ver la playa. Y la verdad es que es espectacular! Agua turquesa y completamente cristalina. Además, se puede hacer un pequeño trozo del camino de Ronda para poder ver la playa desde arriba. Eso sí, la playa es nudista, así que apenas podréis hacer fotos. 

Después de admirar un rato la playa, nos fuimos hacia Begur pueblo a comer. Si tenéis tiempo, Begur tiene muchísimas playas espectaculares para conocer. Nosotras íbamos muy justas porque aun queríamos ver una cala más y teníamos un buen trozo hasta casa, así que no fuimos a más playas por esa zona. 

Con el estómago lleno, volvimos a subirnos al coche para ir a nuestra última parada del día y del viaje: la Cala s’Alguer. Esta pequeña cala se encuentra muy cerca de Palamós y algo complicado llegar. Para acercarse en coche, tendréis que ir hasta la playa el Castell y desde allí, mirando al mar, caminar hacia la derecha hasta la cala. El camino son apenas 10 minutos y es muy fácil, así que ahí no hay problemas. Para nosotras, lo complicado fue llegar a la playa el Castell, ya que en el único camino que hay, ponía que no se podía pasar. Al final, después de dar muchas vueltas, decidimos saltarnos la indicación e ir igualmente. Y, efectivamente, allí estaba el parking de la playa. Nunca supimos que quería decir esa señal pero está claro que, o era antigua y nadie se había preocupado de quitarla, o no la entendimos. Quitando eso, creo que la Cala s’Alguer es preciosa y tenéis que ir sí o sí en cualquier ruta por la Costa Brava. Además, cuando fuimos nosotras solo coincidimos con dos personas más y un grupo grande que estaba en una de las casas haciendo una comida.

Podéis ver más imágenes de nuestro paso por la Costa Brava en este enlace.

Y hasta aquí nuestra ruta por el sur de Francia y la Costa Brava! Espero que os sirva para organizar pequeñas escapadas desde España.

Espero que os haya sido útil y si queréis seguir nuestros viajes día a día, podéis seguirnos en Instagram y Facebook.

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