Qué ver y hacer en RUPIT en 1 día

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¡Hola viajeros! Últimamente mucha gente me pregunta de dónde saco el dinero para viajar, que cómo lo hago para poder viajar tanto. Y la respuesta es bastante simple y siempre es la misma: trabajar y ahorrar. Para poder viajar hay que dejar de gastar en otro tipo de cosas: ropa, comer fuera, ir al cine… No quiere decir que haya que dejar de hacerlo completRuamente, simplemente hay que reducir en gastos, cada uno en lo que quiera, pero no se puede tener todo. Si quieres tener dinero para viajar, necesitas quitarte otros caprichos.

Pero aquellos que no os veáis capaces o creéis que no podéis ahorrar lo suficiente para hacer un gran viaje, eso no quiere decir que no podáis viajar. Podéis hacer pequeñas escapadas por los alrededores donde solo tendréis que pagar la gasolina del coche o bus/tren y lo que gastéis ese día o fin de semana allí. Así que, si no tenéis tiempo o suficiente dinero, os tocará investigar por vuestros alrededores. Y eso hice yo no hace mucho.

Después de varios meses teniendo en mente esta escapadita, este septiembre por fin lo hicimos: nos fuimos a pasar el día a RUPIT. Rupit es uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña y, encima, está rodeado de unos paisajes alucinantes!!

Qué ver y hacer en RUPIT en 1 día

Nosotros salimos de casa sobre las 8 y media de la mañana y a las 10 ya estábamos allí. Aunque hay varios buses que salen de Barcelona hacia Rupit, sin ninguna duda, la mejor opción es el coche. Una vez allí no se puede entrar en el pueblo con el coche, sino que hay que dejarlo en el párquing de la entrada. El precio del párquing es de 3 euros todo el día (0-30 minutos à gratis; 1 hora à 1 euro; 2 horas à 2 euros). Si preferís no pagar párquing podéis intentar aparcar en los alrededores, pero lo más cómodo y fácil es dejarlo allí.

Una vez allí fuimos directos al punto de información, donde una chica muy agradable nos enseñó los puntos más destacables de Rupit y cómo podíamos ir después al Salt de Sallent, tanto andando como en coche. Si queréis llevaros el mapa, os cobrarán 20 céntimos. Realmente, no lo necesitáis, pero puesto que la chica había sido muy agradable, nos pareció bien comprarlo.

Para acceder al casco antiguo hay que hacerlo por el Puente Colgante, que está bajando unas escaleras justo después de pasar la piscina municipal. Está todo indicado y no tiene ninguna pérdida. Una vez allí simplemente paseamos sin ningún rumbo, disfrutando de sus callecitas estrechas con casitas de piedra. Los lugares más representativos son la Plaza Mayor y la Iglesia de San Miquel, y una de las calles más bonitas del pueblo es la calle Fossar. Si seguís subiendo por esa calle, llegaréis a caminitos donde hay “miradores” desde donde hay unas vistas preciosas del pueblo.

Después de una hora y media paseando por sus callejuelas, decidimos empezar a bajar hacia el párquing para dirigirnos a nuestra próxima parada, el Salt de Sallent. Para llegar allí podéis hacerlo caminando desde Rupit o bien en coche, como hicimos nosotros. El sendero hasta la cascada no es complicado ni excesivamente largo (unos 40 minutos andando), pero no íbamos muy preparados para andar y, puesto que habíamos ido en coche, decidimos acercarnos con él. Y después de unos 5-10 minutos de atravesar el pueblo y conducir por varias curvas, llegamos a un pequeño descampado donde pudimos dejar el coche y, desde allí, andar hasta la cascada.

Teóricamente desde el descampado hay unos 15 minutos andando, pero nosotros no pudimos dejar de parar cada dos por tres a admirar las increíbles vistas que teníamos, así que tardamos bastante más. Aun así, vale muchísimo la pena parar y acercarse a cada uno de los miradores que hay, porque los paisajes son alucinantes!

Y después de un ratito paseando llegamos a la cascada; y no al mirador, no. A la cascada. Estábamos justo encima de ella. Y aunque desde allí no pudimos ver la cascada en sí porque había que bajar hasta la última roca y no nos atrevimos (no es excesivamente difícil, pero las rocas resbalan mucho y no vimos claro que después de bajar pudiéramos subir), las vistas eran espectaculares!

Después, seguimos caminando hasta que llegamos al mirador de la cascada. La verdad es que la cascada en sí no es nada del otro mundo, sobre todo a finales de septiembre, porque aún no tenía mucha agua. Pero, aun así, la visita vale la pena solo para disfrutar de las increíbles vistas que hay durante todo el camino.

Ya sobre la 1 del mediodía empezamos a volver hacia el coche para dirigirnos a nuestra siguiente parada del día: el pueblo de Tavertet. Pero, de camino, decidimos acercarnos a Pruit, ya que siempre se habla de Rupit i Pruit, pero realmente solo habíamos estado en Rupit. Y después de unos 10 minutitos de camino llegamos al “pueblo” de Pruit. Le llamo “pueblo”, ya que únicamente tenía una casa, una iglesia y un cementerio, aunque teóricamente viven unas 1000 personas, probablemente en masías en medio del campo. De hecho, posiblemente Rupit i Pruit se consideran un solo pueblo a la hora de las gestiones locales. Y, aunque Pruit no tiene nada, nos hizo gracia ver un pueblo con únicamente una casa. Así que yendo en coche podéis acercaros sin problemas.

Y ya sobre la 1 y media nos fuimos hacia Tavertet. Aunque ambos pueblos están bastante cerca uno del otro, como las carreteras son estrechas y llenas de curvas, se tarda una media hora en llegar desde Pruit hasta Tavertet, de forma que llegamos allí sobre las 2 del mediodía.

Igual que en Rupit, no se puede entrar con el coche en el pueblo, sino que hay que dejarlo en el párquing de la entrada. En este caso, el precio es 1€ al día, así que no vale la pena intentar aparcar en otro sitio. Una vez allí intentamos ir al centro de información, pero estaba cerrado, así que simplemente paseamos por el pueblo en busca de un bar/restaurante donde parar a comer antes de seguir nuestra ruta. Pero no fue tarea fácil. La mayoría de los restaurantes estaban cerrados, y los pocos que había abiertos eran carísimos!! Al final encontramos una pensión que también tenía restaurante con unos precios asequibles, así que ahí nos quedamos.

Y después de reponer fuerzas, sobre las 3 de la tarde salimos a pasear de nuevo por el pueblo, pasando por su preciosa iglesia, el monumento más representativo de la ciudad. El pueblo es bastante más pequeño que Rupit y en una media hora lo habréis paseado sin problemas.

Después de callejear un rato, empezamos a caminar hacia el Mirador del Castell. El camino para llegar es bastante fácil, únicamente hay que seguir el camino del Castell y andar durante unos 30-40 minutos. El camino es muy fácil y agradable, pero a la hora que fuimos nosotros hacía muchísimo calor, y no hay fuentes ni ninguna sombra en la que poder refrescarse; así que es mejor hacerlo o a primera hora de la mañana, o a última hora del día. Pero a pesar del sol y el calor, seguimos caminando hasta llegar al mirador. Y la verdad es que las vistas sobre el Pantano de Sau son increíbles!! Y si os fijáis, podréis ver la puntita de la iglesia, o la bandera que hay en la puntita de la iglesia, iglesia que había en el pueblo de San Román de Sau y se hundió al crear el embalse.

Después de un buen rato admirando las vistas, empezamos a volver hacia Rupit para coger de nuevo el coche y volver hacia casa.

Si pasáis allí al menos un par de días, podéis hacer alguna excursión hasta el Pantano y allí alquilar una barquita o kayak e intentar acercaros hasta la iglesia. Otra de las excursiones que podéis hacer desde Tavertet es ir al Salt de Molí Bernat. Nosotros decidimos no ir, ya que pensamos que en esta época apenas habría agua y no lo podríamos disfrutar.

Así que sobre las 5 y media de la tarde empezamos a volver hacia casa, que nos quedaban casi dos horitas de camino.

Una excursión recomendada 100%

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