Qué ver en PARÍS – Disneyland

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Siempre nos quedará París.” Una de las muchas frases que hacen referencia a esta maravillosa ciudad; la ciudad del amor, del arte, de los sueños…

Como bien dicen en la famosa película de Disney de Ratatouille: “¿Por qué no aquí? ¿Por qué no ahora? ¿Acaso hay mejor lugar para soñar que París?

Cualquier excusa es buena para viajar a París. Sus enormes avenidas, sus jardines, sus grandes palacios, su vida nocturna, sus estrechas callejuelas de los barrios más pintorescos… hacen que París sea una ciudad que parece diseñada para el disfrute del viajero.

DÍA 4:

¡Buenos día! Cuarto día en París y hoy toca irnos a ¡¡¡Disneyland!!! Para llegar hasta Disney, cogemos el tren en dirección Marne-la-Vallee Chessy, que tarda unos 45 minutos. Desde allí, caminamos unos 10 minutos y…. ¡ya estamos en Disney!

Emocionados peor que unos niños pequeños nos dirigimos a la entrada del parque, donde, por un precio totalmente desorbitado, compraremos las entradas. Por pasar un día en el parque de Disney hay que pagar unos 70 euros por persona, lo que me pareció un precio escandaloso. Pero ya estábamos allí y teníamos muchas ganas de ir así que intentamos olvidar el precio y lo pagamos sin rechistar y…. ¡ya estamos dentro!

Solo la entrada ya es impresionante; con un enorme Mickey Mouse en el césped dibujado con flores de colores el parque da la bienvenida a todos los turistas. Pasada la entrada de bienvenida llegamos, ahora sí, al parque. Nada más entrar ya puede admirarse a lo lejos el famoso castillo de Disney, y símbolo más representativo de éste. Así que lo primero que hacemos es caminar por el paseo principal hasta llegar a él, donde se encuentran todas las princesas creadas por Disney. Por el camino encontramos múltiples restaurantes y tiendas para comprar recuerdos, pero lo dejamos para más tarde, cuando cierren las atracciones.

Una vez visitado el famoso castillo, toca coger el mapa y empezar a ver el orden que seguiremos para disfrutar de las atracciones. El parque es enorme y si no sigues un orden es imposible que lo veas todo.

Empezamos la mañana dirigiéndonos al Frontierland, una preciosa reconstrucción e imitación del Oeste. La atracción más destacada de la zona es el Big Thunder Mountain, una bonita e impresionante montaña rusa. Pensada para todas las edades, el tren te paseará por una montaña legendaria donde realizarás fuertes descensos y giros pronunciados.

En la misma zona del Oeste, encontrarás un espectáculo de miedo que vale la pena disfrutar, ¡es increíble! Se trata del Phantom Manor, un excitante misterio que hará que no quieras ¡ni abrir los ojos!

Si vas con niños, puedes continuar yendo a la zona de Aventureland, lleno de parques y diversión para los niños.

Pasado Aventureland, encontramos el Fantasyland, una de las zonas más conocidas de Disenyland, ya que en él se encuentran muchos de los cuentos más representativos de Disney.

Empezamos dirigiéndonos a Les Voyages de Pinocchio donde nos subimos en unos curiosos cochecitos de madera que harán un recorrido por la vida del famoso Pinocho.

Y ahora toca…. ¡Alicia en el País de las Maravillas! Así que nos vamos al Alice’s Curious Labyrinth, una encrucijada de caminos marcados por los árboles y arbustos, donde encontrarás todos los personajes de la película hasta llegar al Castillo de la Reina de Corazones.

Y, a continuación, el personaje más famoso de Disney… ¡Nos vamos a ver a Mickey Mouse! Durante todo el día se pasean por el parque los personajes más famosos de las películas de Disney para que puedas hacerte fotos con ellos; a excepción de Mickey que es demasiado “guay” para estar con los demás y hay que ir a visitarlo expresamente. Así que nos vamos a la casa de Mickey, donde después de un buen rato de cola conseguimos entrar y hacernos fotos con él.

Después de conocer a Mickey Mouse, nos dirigimos a ‘it’s a small world’, donde darás un paseo en barca por los alrededores de todo el mundo, mientras muñecas de todo tipo cantan y bailan al ritmo de la canción ‘it’s a small world’.

Pasea por toda la zona y súbete ¡en todas las atracciones que puedas! Nosotros nos subimos hasta en el Dumbo the Flying Elephant, una atracción completamente pensada para niños, pero decidimos que queríamos subir y ¡¡lo conseguimos!! (Aunque tengo que reconocer que costó que cupiéramos los dos.) Y a las famosas tazas o los típicos caballitos que hay en cualquier parque de atracciones… ¡no dejes de subirte en nada!

Después de toda la mañana viendo a princesas y cuentos de hadas nos vamos a la zona más actual y futurista de Disney, el Discoveryland.

Empezamos dirigiéndonos a las atracciones de Star Wars, donde te subirás en una “nave” que recorrerá la galaxia, sintiéndote completamente metido en la historia.

Tras navegar por la galaxia nos vamos… ¡al infinito y más allá!, la atracción de Buzz Lightyear Laser Blast. Saltarás al espacio en unas pequeñas naves donde tendrás que disparar con un láser a todos los alienígenas que veas.

Tras pasar un rato en la zona de Discoveryland, volvemos hacia Fantasyland a esperar a que ¡empiece el espectáculo! Sobre las 5 y media de la tarde, todos los personajes de Dinsey salen a las calles del parque a hacer un desfile al ritmo de la música. Es uno de los momentos más mágicos y bonitos de Disenyland, así que ¡¡no te lo pierdas!! Eso sí, recomiendo ir con tiempo y sentarse cerca de donde vaya a ser el desfile, ya que, aunque durante el día no hayas hecho muchas colas para subirte a las atracciones, la cantidad de gente que hay siempre en el parque es impresionante y, o vas con tiempo, o apenas podrás ver nada.

Después de disfrutar del show de las princesas y otros personajes de Disney, nos dirigimos a una de las atracciones más bonitas del parque, Le Pays des Contes de Fées Pese a estar en la zona de Fantasyland, no habíamos subido antes debido a las enormes colas que hay siempre. Pero, en cuanto acabó el espectáculo, nos fuimos rápido a la atracción para llegar antes que el resto de turistas. Y, por suerte, nos salió bien y tuvimos que hacer mucha menos cola de la que había normalmente.

Te subes en unas barcas que te pasearán por un viaje mágico entre tierras en miniatura donde podrás disfrutar de los clásicos de la literatura y los momentos más memorables de Disney. Te sentirás como en cuento de hadas hecho realidad.

Ya empieza a hacerse tarde y las atracciones empiezan a cerrar, pero ¡el día aún no ha acabado! Nos sentamos a cenar un bocadillo en uno de los bancos del parque a esperar a que acabe de hacerse oscuro para el momento más mágico y esperado del día: el show final. Cuando el sol desaparece, las luces se encienden, y empieza el espectáculo.

La gente espera impaciente frente al famoso Castillo de Disney, que poco a poco se va iluminando hasta ser lo más destacado entre las sombras de la noche. Y cuando ya está todo listo, empieza el show. Múltiples personajes de Disney empiezan a aparecer por el castillo y moviéndose al ritmo de la música, cuentan sus historias. Una representación telemática de los cuentos más famosos de Disney sobre el Castillo iluminado. Una experiencia realmente increíble.

Una vez acabado el espectáculo es hora de cerrar el parque, así que todos los turistas salen a la vez y se dirigen a la estación de tren. Anda rápido, o corre, si quieres coger el tren. Puede que llegues a la estación, pero, o llegas de los primeros, o no te subirás al tren. Es alucinante la cantidad de gente que hay. Los trenes se llenan y miles de turistas se quedan fuera del tren y tendrán que esperar al siguiente, o al otro. Así que, una vez finalizado el show, espabila y cuélate entre los turistas para ser el primero que llegue al tren y poder entrar, aunque no consigas ir sentado.  

Ya en París es muy tarde y estamos cansados así que nos vamos a dormir.

DÍA 5:

Hoy es nuestro último día en París, y puesto que salimos sobre el mediodía, no podemos visitar mucho. Así que decidimos simplemente dar un paseo por la zona. Nos dirigimos hacia la Catedral de Notre Dame y paseamos por la orilla del río Sena.

A pesar de que la primera vez que fuimos a la Catedral de Notre Dame pudimos entrar sin problemas, hoy había unas colas impresionantes. Y es porque era sábado. Así que, si quieres entrar, intenta ir entre semana para evitar largos y cansados ratos de cola.

Cogemos el tren y nos vamos al aeropuerto para volver a casita. Ya se ha acabado el viaje y nos despedimos de París con mucha pena y muchas ganas de poder volver.

Una ciudad mágica. 

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