10 días para descubrir POLONIA – Gdansk (parte VII)

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Hace mucho tiempo que miraba vuelos a Polonia y…¡por fin me decidí! Este año iba a pasar la Navidad en Polonia!! Después de unos meses muy intensos de clases, prácticas, trabajos , necesitaba unos días de disfrutar y relajarme, así que como no, decidí irme de viaje.

No tenía mucho margen en cuanto a las fechas, ya que al volver de Navidad tenía exámenes de la facultad, pero eso no iba a impedir que pasara unas navidades preciosas en Polonia. Así que compré un billete de ida el día 26 de diciembre a Cracovia, y uno de vuelta el día 4 desde Varsovia, teniendo así 10 días para descubrir este precioso país.

Si queréis ver el itinerario que seguí y los preparativos de viaje, tenéis más información en un post anterior.

Polonia es un país que vale la pena visitar en cualquier momento, pero teniendo la oportunidad de ir en esas fechas era aún mejor, ya que podría disfrutar de todos sus mercadillos navideños y su maravillosa decoración.

Como en varios de mis viajes, no me hospedé en hoteles, sino que utilicé la aplicación de Couchsurfing para quedarme a dormir en casas de gente local. Si no conocéis la aplicación y queréis saber más sobre ella, tenéis más información en este post.

DÍA 7:

¡Buenos días! ¿Cuánta gente tiene resaca el día 1 de enero? Pues la mayoría. Yo la verdad es que, pese a que el día anterior me fui a dormir algo tarde, descansé bastante y sobre las 10 de la mañana, cuando me desperté, estaba en perfectas condiciones.

Aunque la casa donde me quedaba estaba algo lejos de la ciudad y lo ideal hubiera sido ir en bus o tranvía, yo decidí que quería bajar andando y así conocer no solo el centro de Gdansk, sino también la vida real allí. Y la verdad es que fue una gran elección, ya que no bajé por la carretera, sino que me metí por caminitos por donde solo pueden pasar personas y descubrí casitas preciosas y jardines súper bien cuidados.

Eso sí, tardé casi una hora en llegar a la ciudad. Sobre las 11 de la mañana estaba llegando al centro y era hora de espabilarse y aprovechar el día antes de que oscureciera (sobre las 3 de la tarde ya empieza a irse el sol).

La puerta principal de la ciudad antigua es la Puerta Alta (Brama Wyżynna), decorada con emblemas que hacen referencia a la Ciudad Libre de Danzig. Justo antes de la entrada se encuentra el Museo del Ámbar, una importante industria que proporcionó enorme riqueza a esta ciudad. Gdansk está considerada la capital mundial del ámbar, esta resina fósil anaranjada que tiene la consideración de piedra semipreciosa, de forma que si estáis interesados en el tema entrar en el museo puede ser una gran elección.

Tras cruzar la puerta alta encontramos la Golden Gate, dispuesta a modo de arco de triunfo, que da paso a la calle principal del centro histórico, la calle Długa, repleta de bares, tiendecitas, e incluso casitas de colores donde vive la gente adinerada de la ciudad.

Tras pasear por la calle principal de Gdansk llegamos al ayuntamiento y la Dluga Targ (mercado largo), la plaza central de la ciudad. Allí podréis encontrar las casitas típicas polacas, estrechas y alargadas, pero, sobre todo, muy coloridas.

Atravesando la plaza del mercado llegaréis a la Puerta Verde, a través de la que se sale del casco antiguo para llegar al río que atraviesa la ciudad. Si seguís recto llegaréis un puente que cruza a una islita desde la que hay unas vistas preciosas del casco antiguo. Además, en la orilla del río también encontraréis casitas típicas alemanas, de colores madera y blanco.  

Para no desviarme mucho de la ruta que quería hacer, decidí volver hacia el casco antiguo e ir a la isla más tarde. Volviendo por el mismo puente por el que había cruzado me dirigí a la calle Mariacka, una de las más bonitas de la ciudad. Allí podréis admirar las casitas típicas polacas sin la muchedumbre que suele haber en la plaza del mercado.

Si seguís caminando por la calle Mariacka llegaréis a la Iglesia St. Mary, un templo construido casi enteramente en ladrillo durante el siglo XIV, y la iglesia más grande edificada jamás en este material. 

Tras visitar la iglesia, seguí por la calle Piwna hasta llegar a la Academia de Bellas Artes de la ciudad. La verdad es que ver el edificio, aunque sea solo por fuera ya vale la pena. Allí son todo edificios coloridos y decorados para llamar la atención, y la verdad es que lo consiguen.

Una vez tenemos en frente la Academia, giramos a la derecha y seguimos todo recto para dirigirnos al Molino de Gdansk. Por el camino encontraremos la Torre de San Jacinto, construida en 1400, y la Basílica de San Nicolás, uno de los templos más antiguos de Gdansk, de finales del XII.

Si seguimos caminando alejándonos del casco antiguo encontramos el Viejo Molino (Wielki Mlyn) de la ciudad, ubicado en una pequeña isla en medio del canal Radunia, a fin de aprovechar la fuerza del agua para hacer funcional el mecanismo del molino de harina. Además, el molino también hacía las funciones de granero de la ciudad. La verdad es que es una auténtica maravilla.

Justo en frente del molino hay un pequeño parque ideal para descansar y recuperar fuerzas. Yo aproveché para comer algo y disfrutar del sol que acababa de salir.

Tras un breve descanso volví de nuevo al centro de la ciudad para dirigirme al Muelle de Gdansk, uno de los paseos más bonitos de la ciudad. Paseé al borde del río por el lado del casco antiguo observado cada una de las casitas y bares que había hasta llegar a la famosa grúa de Gdansk.

Este artilugio data del siglo XIV y fue, en su momento, la mayor grúa de Europa y, actualmente, es el símbolo de la ciudad. Se trata de una grúa medieval de madera flanqueada por dos torreones de ladrillo circulares, capaces de levantar cargas que superan las cuatro toneladas.

Sigo caminando por el paseo al lado del río alejándome cada vez más de la plaza del mercado hasta llegar a un puente por el cual se puede cruzar a una pequeña isla al otro lado del río.

Desde el propio puente ya pueden apreciarse unas vistas preciosas de Gdansk, pero estas aun mejoraran una vez en la isla. Nada más cruzar el puente te encontrarás con el típico cartel de la ciudad con las letras GDANSK bien grandes para que los turistas se hagan fotos en ellas. Hice el camino de vuelta hacia el centro de la ciudad pero desde el otro lado del río, por la calle paralela a la que había ido anteriormente, y desde allí se podían apreciar las preciosas casas que rodeaban el casco antiguo.

Tras pasear un rato por la isla llegué al puente por el que esta mañana me había desviado y decidí volver a la ciudad por allí para ir a comer.

Mi plan por la tarde era simplemente pasear por la ciudad, pero encontré un free walking tour que apenas acababa de empezar y me pareció una buena idea, ya que me permitiría conocer más la historia sobre los lugares que había visto por la mañana.

Ya después del tour empezó a refrescar e incluso se puso a llover, así que me volví para casa para descansar, que al día siguiente me iba a… ¡¡EL CASTILLO DE MALBORK!!

¡Buenas noches!

Continuará…

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