10 días para descubrir POLONIA – Malbork (parte VIII)

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Hace mucho tiempo que miraba vuelos a Polonia y…¡por fin me decidí! Este año iba a pasar la Navidad en Polonia!! Después de unos meses muy intensos de clases, prácticas, trabajos , necesitaba unos días de disfrutar y relajarme, así que como no, decidí irme de viaje.

No tenía mucho margen en cuanto a las fechas, ya que al volver de Navidad tenía exámenes de la facultad, pero eso no iba a impedir que pasara unas navidades preciosas en Polonia. Así que compré un billete de ida el día 26 de diciembre a Cracovia, y uno de vuelta el día 4 desde Varsovia, teniendo así 10 días para descubrir este precioso país.

Si queréis ver el itinerario que seguí y los preparativos de viaje, tenéis más información en un post anterior.

Polonia es un país que vale la pena visitar en cualquier momento, pero teniendo la oportunidad de ir en esas fechas era aún mejor, ya que podría disfrutar de todos sus mercadillos navideños y su maravillosa decoración.

Como en varios de mis viajes, no me hospedé en hoteles, sino que utilicé la aplicación de Couchsurfing para quedarme a dormir en casas de gente local. Si no conocéis la aplicación y queréis saber más sobre ella, tenéis más información en este post.

DÍA 8:

¡Buenos días viajeros! ¿Emocionados? Yo sí!!! Hoy voy a conocer uno de los lugares que más ganas tenía en este viaje, el inmenso Castillo de Malbork.

Se trata del castillo medieval más grande de Europa y el más grande del mundo construido con ladrillo. El castillo de Malbork es una enorme fortaleza a orillas del río Nogat, que se comenzó a construir a principios del siglo XIV. Según cuentan, el castillo nunca fue conquistado, aunque sí se compró en alguna ocasión.

Malbork se encuentra a una media hora larga de Gdansk, y la mejor manera de ir es en tren. Yo lo reservé por Internet, pero se puede comprar allí sin ningún problema. Mi tren salía a las 9 de la mañana de Gdansk y tardaba 45 minutos (varía el tiempo en función del tren que escojas). Salió muy puntual y a las 9:40 ya estaba en la estación de Malbork, desde donde tenía unos 15-20 minutos andando hasta el castillo. Por cierto, si vais en tren, no olvidéis mirar por la ventana cuando os estéis acercando a la ciudad, ¡hay unas vistas del castillo impresionantes!

El camino al castillo es bastante sencillo y además habrá varios turistas que se dirijan hacia allí, así que no tendréis problemas en encontrarlo. Una vez allí toca comprar la entrada del castillo. La verdad es que cuando yo fui apenas había cola para comprar la entrada, aunque sí la había para coger la audioguía. La entrada vale 5 euros (con descuento para estudiantes) e incluye una audiguía en varios idiomas, entre los cuales incluye el español.

Y justo eran las 10 cuando ya lo tenía todo listo y me dirigía a entrar al castillo. La verdad es que prácticamente no hay indicaciones de qué ruta seguir, así que es muy importante que escuchéis la guía y hagáis caso, ya que será ella la que os vaya guiando por todo el castillo y no os perdáis nada.

La visita dura unas 3 horas, aunque yo la hice en un poco menos, porque tenía 3 horas y media en Malbork, y entre ir y venir de la estación perdía media hora, así que me quedaban 3 horas para ver el castillo y sus alrededores, ya que quería cruzar al otro lado del río para ver las vistas, que son impresionantes, así que dentro del castillo estuve unas dos horas y media haciendo la ruta. Hay momentos en que la guía pregunta si quieres información adicional; si dispones de poco tiempo, puedes no escucharla y caminar hacia la siguiente sala, donde la guía cambia automáticamente el audio para que puedas seguir la ruta.

Y así estuve más o menos hasta las 12 y media, disfrutando de cada uno de los rincones de este maravilloso castillo. Y sobre esa hora salí del castillo y crucé el puente que se encuentra justo en la salida del castillo. Desde allí tendréis unas vistas espectaculares de la fachada del castillo y su reflejo en el agua.

Una vez hechas un montón de fotos, vuelvo a cruzar el puente para empezar a volver hacia la estación. Pero para hacerlo, en vez de volver por donde indicaba la entrada del castillo, nada más cruzar el puente, lo he bordeado por la derecha, rodeando el castillo, hasta llegar a unas escaleritas que suben. A la derecha de las escaleras hay una iglesia y a la izquierda el castillo. Y si seguías subiendo hasta que acaben las escaleras, tendréis unas vistas del castillo diferentes pero muy bonitas.

Tras hacer varias fotos, empiezo a volver hacia la estación que a la 1 y media sale el tren de vuelta a Gdansk.

La verdad es que la visita al castillo vale mucho la pena, ya que, además de ser un lugar diferente y único, se puede llegar súper fácil y la entrada es muy económica, ¡así que no hay excusa para no verlo!

Ya en Gdansk paseé un rato por el centro y fui a casa de mi host a recoger las cosas e ir a la estación de buses para dirigirme a mi último destino en este maravilloso país: Varsovia.

Llegué a Varsovia sobre las 11 de la noche, así que me fui directa a casa de mi host y a dormir, que el día siguiente tocaba madrugar para ver la ciudad.  

Continuará…

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