Qué ver en DUBAI – Miracle Garden y Burj al Arab

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Primera vez que salía de Europa… ¡y tenía que hacerlo a lo grande! ¿Qué hay más diferente y especial para cambiar que Dubai? Después de los exámenes sentía que necesitaba despejarme y qué mejor que irse de viaje sola a un país totalmente distinto a conocer nuevas culturas y personas, y tengo que decir, todas maravillosas.

DÍA 2:

Al día siguiente me levanto descansada y totalmente recuperada del viaje para dirigirme hacia el Miracle Garden, un jardín gigante en una de las zonas más áridas del planeta. La manera más fácil de llegar es dirigirse al Mall of the Emirates, desde donde salen autobuses directos hasta el Miracle Garden (bus número 105). El problema es que estos autobuses empiezan a pasar a las dos de la tarde y, puesto que yo tenía pensado ir por la mañana, busqué otra forma de llegar. En la misma parada de autobuses, puedes coger otro bus y bajarte en la parada Arabian Ranches (pregunta si van a las paradas que quieres, los conductores son muy amables). Desde allí puedes ir andando (una media hora) o coger un taxi (5-10 minutos), opción que recomiendo. Llegar andando es complicado, por lo que coger el taxi parece la mejor opción y, puesto que estarás muy cerca, no te saldrá nada caro. Además, yo tuve la suerte de encontrarme otros turistas en el bus, de forma que compartimos taxi y salió por menos de dos euros por persona.

Una vez allí, tendrás que pagar una entrada de 40 dihrams (unos 10 euros), pero que realmente vale la pena. Se trata de un jardín con más de 45 millones de especies de plantas en floración, repartidas por 72000 metros cuadrados. Pero eso no es lo más impresionante, puesto que lo que más destaca es su exhibición en una gran cantidad de inmensas esculturas: pirámides, estrellas, muros, casitas, ¡y hasta un avión! Sinceramente, da igual todo lo que te cuente, tienes que verlo con tus propios ojos. Realmente, cuando salgas del jardín entenderás a la perfección el motivo del nombre, un auténtico milagro, un gigante jardín en medio del desierto.

Después de un par de horas (o tres) en el jardín ya empiezo a tener hambre, así que decido coger el bus de vuelta al Mall of the Emirates donde comeré y descansaré un ratito. Se trata del segundo centro comercial más importante de Dubai, después del Dubai Mall (donde encontramos el espectáculo de las fuentes) y presenta lugares muy peculiares, como una sala de juegos enorme, más bien podría decirse que se trata de un pequeño parque de atracciones, y ¡una estación de esquí!

Sobre las 4 de la tarde decido que ya es hora de ver el símbolo de Dubai, el famoso Burj al Arab, el único hotel de 7 estrellas del mundo. Aunque no es posible acceder a su interior (a no ser que te hospedes en una de sus lujosas habitaciones o contrates una cena en su restaurante), su ubicación junto al mar hace que se pueda disfrutar de su panorámica desde cualquiera de las playas de los alrededores. En este caso, yo me dirigí a la playa Jumeirah, donde estuve un par de horas disfrutando del sol y un chapuzón para compensar el calor que hace en la ciudad, mientras contemplaba el gran hotel.

Sobre las 6 de la tarde empieza a oscurecer y a refrescar, por lo que me visto y me dirijo al Madinat Jumeirah, un enorme complejo turístico, que incluye un enorme resort de 5 estrellas, pero también hay una zona abierta al público repleta de bares, restaurantes, tiendas de ropa, comida y cualquier detalle típico de los emiratos. Es un lugar realmente increíble, ya que además consta de un agradable paseo alrededor de un lago desde donde se puede apreciar el Burj al Arab. Allí podrás alquilar una barquita (algo cara) con la que podrás acercarte más al hotel y disfrutarlo desde cerca. Yo no lo cogí, ya que el precio me pareció excesivo y, además, pude ver el Burj al Arab bastante cerca de camino al Madinat, ya que se pasa por la entrada del hotel y, aunque no podrás entrar, sí podrás acercarte hasta donde están los guardias para ver el inmenso edificio.

Finalmente, ceno algo por la zona y me vuelvo a la casa, a descansar y recuperar fuerzas para empezar al día siguiente con energía para seguir visitando esta enorme e increíble ciudad.

DÍA 3:

Tercer día en esta gran ciudad y toca ir a ver la zona antigua de Dubai, constituida por dos barrios: Bur y Deira. Comencé la visita por este segundo (se llega muy fácil en metro), el centro histórico de la ciudad. Aquí encontraremos un montón de mercadillos (llamados ‘souk’) como el Spice Souk (zoco de especias), el Perfume Souk y el Gold Souk (el mayor mercado del mundo dedicado al oro). Los tres zocos están muy cerca uno del otro (pasarás de uno a otro sin darte cuenta) y son realmente increíbles. Miles de especias de todo tipo de países, miles de perfumes y ropa típica del país, así como miles de tiendas dedicadas al oro. Entre telas y especias hay mucho que comprar. Sin duda, si quieres llevarte un recuerdo de Dubai o comprar algún detalle para amigos o familiares, éste es el lugar. Y, sobretodo, si algo te llama la atención, atrévete a regatear y te bajarán enormemente el precio. No te conformes con el precio que ellos te ofrezcan; piensa que pagarías tu por ese objeto y no te vayas de ahí hasta que lo consigas (que lo conseguirás). 

Entre paradas de especias, muy cerca del canal, encontramos un pequeño museo donde exponen el lugar donde se hicieron las primeras reuniones para alzar la ciudad. En él encontrarás un montón de documentos de hace unos 50 años, de cuando se empezó a construir esta impresionante ciudad, y todos los cambios que hicieron para hacerla internacional (antes en Dubai se conducía por la izquierda, por ejemplo, y lo cambiaron para adaptarse a la gran mayoría del mundo).

Para llegar al barrio Bur, la mejor opción es cruzar el canal (Dubai Creek) mediante un abra (barca tradicional) que, por sólo 1 dirham (25 céntimos), nos hará vivir una experiencia muy especial.

En el Bur podemos encontrar los edificios más antiguos de Dubai, entre ellos el Dubai Museum, ubicado en el fuerte Al Fahidi Fort. Se trata del edificio más antiguo que se conserva en la ciudad (1787) e incluye todo tipo de decoraciones y rutinas habituales en el país en aquella época. Puedes entrar por un precio más que razonable y, además, ¡aprovecha para refugiarte del calor que hace en la ciudad! En el Bur también encontramos muchas tiendas y paradas donde seguir comprando detalles y recuerdos, y la Gran Mezquita (aunque verás más impresionantes más adelante).

Vale la pena pasear por la zona y disfrutar de todos los edificios antiguos que ofrece, así como varias mezquitas y bares o restaurantes donde realmente encontrarás comida de allí, ya que es la zona donde realmente vive la gente. Aprovecha para comer por allí, ya que a parte de probar comida típica, podrás hacerlo por un precio realmente económico. Yo me gasté 12 dihrams (unos 4 euros) en un buen plato de arroz con verduras y salsas típicas y pollo rebozado, con bebida incluida. Así que ya ves, ¡come y prueba todo lo que queráis!

Sobre las 4 de la tarde, me dirijo a la Mezquita Jumeirah, probablemente la más famosa y bonita de Dubai. Es uno de los mayores ejemplos de arquitectura islámica que pueden encontrarse en la ciudad y es realmente increíble. Es complicado llegar en transporte público, ya que el metro no llega y es necesario desplazarse hasta allí en autobús. Mira bien las líneas, ya que hay muchas, y coge la que te deje más cerca de la mezquita, ya que está un poco en medio de la nada. Pero vale la pena el viaje. Si quieres entrar, búscalo con antelación, ya que hay visitas organizadas; y no olvides vestir acorde con la normativa o no podrás entrar.

Y, sobretodo, no olvides mirar a tu alrededor, ya que los enormes edificios del Dubai moderno te perseguirán por toda la ciudad. ¡El Burj Khalifa puede verse prácticamente desde cualquier punto de Dubai!

Después de pasear un rato por la zona, vuelvo para la casa, ¡a descansar y recuperar fuerzas para seguir al día siguiente!

Continuará…

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