Qué ver en MONTENEGRO en 1 día

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Hacía tiempo que pensaba en Croacia y nunca me decidía a ir, generalmente por los altos precios, tanto de los vuelos como del alojamiento. Y, entonces, una familia de aquí, del pueblo, me dicen que este año se van de vacaciones a ¡Croacia! Y claro, evidentemente, no podía desaprovechar la ocasión.

El año pasado se fueron a Rumanía y estuve a punto de irme con ellos, pero al final me fui con unos amigos a Grecia. Pues bien, esta vez no iba a dejarlo pasar.

DÍA 9:

¡Buenos días! El despertador suena a las 6:30 de la mañana, recordándome que es hora de levantarse, que en una hora habíamos quedado en la puerta principal del casco antiguo para coger el mini bus con el que haríamos el recorrido por ¡Montenegro!

Pasé por la fuente a rellenar las botellas de agua y me dirigí al sitio donde habíamos quedado a sentarme en un banco a desayunar pan con embutido que todavía me quedaba de días anteriores. Y, muy puntuales, a las 7:40 salimos de Dubrovnik.

Aunque las distancias no son muy largas, al ser carreteras costeras, tienen muchas curvas y hay que ir muy despacio, de forma que los viajes duran varias horas. Además, cruzar la frontera a Montenegro no es tan rápido como cruzar la de Bosnia, así que paciencia; aunque como era temprano no tuvimos mucho lío.

Y sobre las 10 de la mañana hicimos nuestra primera parada en un bar de Perast, desde donde había un mirador a sus dos islas más famosas: la isla de San Jorge y la isla artificial de Nuestra Señora de la Roca. Aunque no llegamos a ir a las islas, cosa que me hubiera gustado, las vistas son muy bonitas y curiosas, ya que son islas muy muy pequeñas, y además una de ellas teóricamente es natural.

Después de una media hora en el mirador nos subimos de nuevo al bus para dirigirnos a Budva, donde llegamos sobre las 11 de la mañana. Budva es la ciudad costera por excelencia, y donde van todos los turistas locales a disfrutar de la playa.

La ciudad de Budva presenta un contraste entre la antigüedad y la modernidad, ya que, aunque el casco histórico es muy antiguo y curioso, actualmente la ciudad de Budva es muy comercial y está llena de grandes edificios que contrastan con este centro histórico.

Además de un pequeño casco antiguo que podréis pasear en media horita, Budva tiene una cantidad de playas importante, siendo la más famosa la que da directamente al casco antiguo. A mi gusto, no perdáis el tiempo bañándoos ahí; si andáis en dirección contraria al casco antiguo por el paseo marítimo llegaréis a dos playas chiquititas y mucho más bonitas donde podréis disfrutar de tranquilidad y el color del agua típico de la costa dálmata.

Nosotros no teníamos mucho tiempo en la ciudad así que decidimos no bañarnos, pero sí acercarnos a ver esas preciosas playitas que se veían desde la playa principal. Además, desde todo el paseo tendréis unas vistas impresionantes del casco antiguo de Budva.

Nuestra siguiente visita después de Budva era Kotor, que nos parecía un destino mucho más interesante; así que antes de coger el bus de nuevo decidimos pasar por algún bar a comprar un trozo de pizza enorme que nos calmara el hambre y pudiéramos aguantar el resto de día que quedaba.

Si vais desde Croacia, un detalle que tenéis que tener en cuenta es que, en Montenegro, a pesar de no pertenecer a la Unión Europea, usa el euro, así que no aceptaran kunas ni cualquier otra moneda. Otro dato a tener en cuenta es que el acuerdo que hicieron las diferentes compañías telefónicas europeas para mantener las tarifas, al no estar en la Unión Europea, no es válido en Montenegro y, por lo tanto, recomiendo 100% desconectar los datos si no queréis pagar un dineral.

Ya con la barriga más llena nos dirigimos al bus para irnos a Kotor, donde llegamos en unos 45 minutos, ya que entrar en el centro de la ciudad es muy lento.

Kotor es una ciudad preciosa; con su casco antiguo similar a los croatas, es una ciudad que no decepciona. Tiene unas murallas enormes que suben por la montaña y desde donde tendréis vistas espectaculares de la ciudad.

Y eso fue lo primero que hicimos, subir a las murallas. Aunque como solo teníamos dos horas en la ciudad no sabíamos si nos daría tiempo de subir hasta arriba. La entrada valía 3 euros y, finalmente, solo subimos el chico argentino y yo, ya que había que ir rápido porque teníamos poco tiempo y su novia prefirió quedarse abajo y descansar paseando por la ciudad.

Así que Gustavo y yo empezamos a subir por la muralla, obteniendo cada vez vistas más espectaculares de Kotor. El recorrido es muy bonito y vale la pena 100% si tenéis tiempo y fuerzas, ya que la muralla es auténtica, es muy antigua, y las vistas son impresionantes.

Como nosotros teníamos poco tiempo yo decidí subir solo hasta una pequeña capilla que hay por el camino, desde donde las vistas ya son muy bonitas. El camino es de una media hora ida y unos 15 minutos de vuelta, ya que es bajada. Pero Gustavo siguió subiendo hasta arriba, que teóricamente era casi una hora más. Así que como veis hay versiones para todos los gustos. Mi recomendación es que si tenéis tiempo subáis hasta donde podáis, pero si vais muy justos podéis optar por subir hasta la capilla como hice yo o, si estáis muy cansados, no subir.

Una vez abajo, paseamos por el casco antiguo de Kotor, disfrutando de sus callecitas antiguas, murallas que rodean la ciudad, y mil tiendecitas que encontraréis por toda la ciudad.

Y después de media horita paseando tocaba volver hacia donde nos había dejado el bus para regresar a Dubrovnik.

La verdad es que la visita de Kotor se me hizo corta. Considero que para una ciudad como esa se necesitan al menos 3 o 4 horas para disfrutar y no ir con prisas a todas partes. Pero bueno, es lo que tienen los viajes organizados, así que tocó aguantarse.

El viaje de vuelta a Dubrovnik se hizo un poco pesado porque, además de hacerlo de golpe y, por lo tanto, eran más horas de trayecto, había muchísima cola en la frontera y tardamos más de una hora en cruzarla.

Y sobre las 7 de la tarde llegábamos a Dubrovnik. Como era una hora perfecta para ver la puesta de sol decidimos subir al monte donde estaba la Fortaleza de Lovrijenac para merendar mientras la disfrutábamos.

Y sobre las 8 de la tarde volvíamos para el centro de la ciudad para comprar comida en el súper, paseamos un rato, nos despedimos y cada uno volvió a su hostal o casa a dormir.

Continuará…

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