Qué ver en CROACIA – Plitvice

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Hacía tiempo que pensaba en Croacia y nunca me decidía a ir, generalmente por los altos precios, tanto de los vuelos como del alojamiento. Y, entonces, una familia de aquí, del pueblo, me dicen que este año se van de vacaciones a ¡Croacia! Y claro, evidentemente, no podía desaprovechar la ocasión.

El año pasado se fueron a Rumanía y estuve a punto de irme con ellos, pero al final me fui con unos amigos a Grecia. Pues bien, esta vez no iba a dejarlo pasar.

DÍA 3:

Son las 6 de la mañana y suena el despertador y, aunque estamos muertos de sueño y no conseguimos abrir los dos ojos a la vez, nos vestimos rápido y nos vamos al coche para ir a Plitvice Lakes, uno de los parques naturales más bonitos de Europa.

Salimos sobre las 6 y media y llegamos allí a las 9, así que tardamos 2 horas y media aproximadamente en llegar desde Split. Una vez allí aparcamos en el párquing del propio parque y nos dirigimos directamente a comprar la entrada. El precio de la entrada son 180 kunas (unos 25 euros), pero hay que tener en cuenta que niños, jóvenes y estudiantes tienen un descuento importante; así que no olvidéis llevar los carnets necesarios para demostrarlo. Concretamente, la entrada de estudiante vale 110 kunas (unos 15 euros), 70 kunas (10 euros) menos que el precio original.

Una vez comprada la entrada nos dirigimos al bus para comenzar nuestra ruta. Finalmente, nos decantamos por la ruta H, porque es una de las más completas sin tener que andar excesivamente. El parque ofrece hasta 8 rutas distintas que podéis escoger entre las cuales las más interesantes son la B y la H, porque realizan todo el recorrido incluyendo transporte (bus y ferry). Las otras rutas o bien incluyen solo una parte del parque, o son completamente enteras andando que, dependiendo de tu forma física y tiempo, podrás realizar o no. Finalmente, entre la B y la H hay varias opiniones sobre cuál es la más acertada. Nosotros nos decantamos por la H porque el bus te lleva hasta la zona alta y vas haciendo todo el recorrido bajando poco a poco. En cambio, en la ruta B se hace el mismo recorrido, pero, al contrario, subiendo. Así que decidimos que sería menos cansado y agradable hacer la bajada; aunque también hay que tener en cuenta que la ruta B te permite ir viendo todas las cascadas de cara mientras vas caminando.

Pues bien, una vez decidida la ruta nos vamos al bus y allí esperamos hasta que aparece (pasan más o menos cada 15 minutos). Tengo que reconocer que las colas de los buses no me parecieron nada organizadas y puede ser que lleves allí 15 minutos y se te cuele alguien que acaba de llegar. En ese aspecto hay que ser espabilado y vigilar que no se te cuelen; aunque si lo perdéis tampoco es grave ya que pasan muchos autobuses.

Nosotros conseguimos subirnos al bus sobre las 10 de la mañana y en 15 minutos aproximadamente ya estábamos en la zona alta del parque, donde empezaba nuestra ruta.

Al llegar allí hay baños públicos así que, si tenéis que ir, aprovechar porque luego no vimos hasta que llegas a la zona de picnic una vez pasado el paseo en ferry, así que pueden pasar varias horas.

Estuvimos durante unas 3 horas paseando tranquilamente por los miles de lagos y cascadas que ofrece el parque y son realmente increíbles. El agua de los lagos es azul-turquesa precioso y dan unas ganas de bañarse increíbles (aunque no se puede hacer).

En varios momentos hay bifurcaciones de caminos, pero no os preocupéis, porque todos los caminos están muy bien indicados. Simplemente, si habéis decidido hacer una ruta en concreto seguir ese camino y no os desviéis por otro porque pensáis que esa zona no la vais a ver, porque está todo muy bien organizado y el camino te llevará por todo el parque.

Eso sí, hay momentos en los que hay caminos que no están indicados y muchos de ellos es porque acaban ahí, que simplemente es una pasarela desde donde puedes ver mejor el lago, pero no hay más caminos. Por esos sí puedes meterte, ya que luego simplemente tienes que volver atrás para seguir con la ruta.

Durante todo el trayecto también encontraréis varios senderos que, si tenéis tiempo podéis realizar, pero son largos, y si vais solamente un día al parque, no creo que valga la pena agotarse haciéndolos prácticamente corriendo.

Y después de tres horas de paseo y hacer miles de fotos llegamos a la zona del ferry, donde, como no, hay una cola considerable para subir. Igual que con los buses, no os agobiéis, pasan barcos cada media hora (si no recuerdo mal) y cabe mucha gente.

Un dato curioso que nos sorprendió es que nadie nos pidió la entrada en todo el parque; simplemente antes de subir al ferry si te la piden, pero si haces la ruta caminando no sé cómo controlan quien entra y deja de entrar.

Después de una media horita, subimos al ferry y en 10-15 minutos llegamos a la zona de picnic. El paseo en el ferry es bonito, ya que vas por un lago precioso, pero si no estás en uno de los laterales es muy difícil disfrutarlo, ya que no permiten que la gente se ponga de pie.

Una vez bajamos del ferry nos dirigimos a una de las mesas que hay en la zona de picnic a comer nuestros bocadillos y descansar un ratito.

Sobre las 3 y media emprendemos de nuevo la ruta para finalizar el recorrido por el parque. Y justo cuando estábamos incorporándonos en el camino indicado, vemos la cola que hay para coger el ferry en dirección contraria a la que habíamos venido: ¡¡era quilométrica!! Posiblemente ese era el trayecto que realizaban los que habían elegido la ruta B. No sé cómo será la cola si empezáis la ruta B por la mañana, pero, desde luego, si calculáis que llegaréis sobre las 3-4 yo os recomiendo que escojáis la H, ya que la cola B era inmensa. Evidentemente, pudo ser casualidad, o que la tendencia cambie para otros años; pero cuando fuimos nosotros la cola era mucho peor en el sentido de la ruta B que en la H.

Seguimos caminando durante un par de horas más entre lagos preciosos y, ya acabando, llegamos a la gran cascada (hay que desviarse del camino). Personalmente, la gran cascada no me pareció nada impresionante; parece mucho más grande de lejos, desde los miradores que hay en el camino de vuelta. Así que seguimos el camino ya subiendo por las cuestas para volver a la zona donde habíamos empezado y, desde allí, sí hay miradores con vistas muy bonitas de los lagos y la cascada.

Finalmente, llegamos a la zona del bus y volvimos hacia el párquing para coger el coche de vuelta al apartamento.

Un detalle que me sorprendió es que el párquing oficial del parque era muy barato, mucho más que en el centro de Split o Dubrovnik, así que podréis aparcar sin problemas.

Si estás en Split la distancia para llegar al parque es grande, pero, en mi opinión, vale la pena ir, ya que el parque es una pasada. Aunque la gran cascada me decepcionó un poco, los lagos y cascadas que encuentras por el camino son inigualables. Es un parque precioso y que hay que visitar sí o sí si viajáis a Croacia.

Continuará

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