10 días para descubrir POLONIA – Wroclaw (parte VI)

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Hace mucho tiempo que miraba vuelos a Polonia y…¡por fin me decidí! Este año iba a pasar la Navidad en Polonia!! Después de unos meses muy intensos de clases, prácticas, trabajos , necesitaba unos días de disfrutar y relajarme, así que como no, decidí irme de viaje.

No tenía mucho margen en cuanto a las fechas, ya que al volver de Navidad tenía exámenes de la facultad, pero eso no iba a impedir que pasara unas navidades preciosas en Polonia. Así que compré un billete de ida el día 26 de diciembre a Cracovia, y uno de vuelta el día 4 desde Varsovia, teniendo así 10 días para descubrir este precioso país.

Si queréis ver el itinerario que seguí y los preparativos de viaje, tenéis más información en un post anterior.

Polonia es un país que vale la pena visitar en cualquier momento, pero teniendo la oportunidad de ir en esas fechas era aún mejor, ya que podría disfrutar de todos sus mercadillos navideños y su maravillosa decoración.

Como en varios de mis viajes, no me hospedé en hoteles, sino que utilicé la aplicación de Couchsurfing para quedarme a dormir en casas de gente local. Si no conocéis la aplicación y queréis saber más sobre ella, tenéis más información en este post.

DÍA 6:

¡Buenos días! Para el día de hoy tenía varias opciones pensadas. Mi primera idea era visitar la Baja Silesia con algún tour organizado, pero no encontré tours que se hicieran todos los días a una hora en concreto, sino que todo eran tours privados. Y claro, yendo yo sola, era muy caro; así que descarté esa opción. También pensé en ir por mi cuenta (en tren) al castillo de Ksiaz, pero me dijeron que si iba a estar en Wroclaw solo dos días que no valía la pena que fuera, que no era más que en las fotos; así que también descarté esa opción y decidí quedarme en la ciudad.

Y dentro de la ciudad también tenía dos opciones: o seguía disfrutando del casco antiguo y conocía un poco más la ciudad, o iba a la zona del Centennial Hall y el zoo y conocía la zona más nueva de Wroclaw. La verdad es que por lo que había leído parecía que el zoo estaba bastante bien y tenía varias especies exóticas; pero la noche anterior había hablado con un chico que estaba viviendo allí en Polonia y me recomendó que intentara hacer un tour por los grafitis de la ciudad.

Así que le hice caso, o lo intenté. La verdad es que era día 31 de diciembre y la oficina de información turística estaba cerrada, así que no pude hacer el tour; pero eso no me impidió ver los grafitis de la ciudad.

Nada más levantarme fui hacia la Plaza del Mercado y, a partir de allí, empecé a ampliar mi radar para disfrutar de los alrededores de ésta. La verdad es que aunque te salgas de la plaza central, las casitas que rodean el casco antiguo son también de colores e igual de bonitas. Tras pasear un rato por los alrededores, finalmente llegué a la calle Ruska, donde encontraréis una pequeña entrada en forma de arco (C/ Ruska, 46). Entrando por el arco llegamos a una zona mucho más pobre y que está llena de grafitis y galerías. Vale la pena pasear por allí admirando las obras de arte que hay en la ciudad.

Después de pasear un poco por los alrededores del casco antiguo volví a la plaza del mercado donde me quedé un rato escuchando música y admirando las casitas de colores. Ya sobre las 2 del mediodía comí en un restaurante muy cerca de la plaza y me fui a buscar la maleta para coger el tren hacia Gdansk.

Llegué a Gdansk a las 22:22 de la noche y allí me encontré con mi couchsurfer. Como faltaba muy poco para medianoche, fuimos rápido a su casa a dejar las cosas para irnos al lugar donde íbamos a pasar fin de año.

Generalmente, la gente polaca es muy agradable y os ayudarán siempre que puedan. Cuando mi couchsurfer vino a buscarme lo hizo en bici, y la bici no podía entrar en el tranvía, de forma que él se fue en bici y me recogería en la parada de tranvía donde me tenía que bajar. Como fuimos con prisas no le dio tiempo de apuntarme la parada en ningún sitio y, aunque me la dijo varias veces, no estaba segura de reconocerla cuando llegara, ya que el polaco es bastante complicado. Por suerte, hubo una chica que nos escuchó hablando y me enseñó que parada era. Además, me ayudó a comprar el tíquet, ya que normalmente había máquinas dentro del tranvía, pero precisamente en ese no había y tuve que comprárselo al conductor. Estuvimos hablando un rato y me dijo que el año que viene se quería venir a España de Erasmus, así que nos dimos nuestro contacto y, quien sabe, quizás algún día nos volvamos a ver y tenga una amiga polaca. La verdad es que a veces un problema puede volverse en tu favor si dejas que lo haga, y sobre todo cuando estás de viaje, y lo único que tienes que hacer disfrutar.

Tras ese pequeño incidente llegué a la parada sin ningún problema y, después de subir muchas y muchas escaleras, sobre las 11 ya estábamos en casa de mi couchsurfer.

Dejamos las cosas y nos fuimos directos a casa de una chica, también de CouchSurfing, que había anunciado que hacía una fiesta en su casa para ver los fuegos artificiales de fin de año. Estuvimos allí unas 15 personas, todas de CouchSurfing, casi cada uno de un país diferente. Estuvimos súper bien, la verdad es que nadie se conocía entre ellos, todos habían ido gracias a la aplicación, pero estuvimos todos muy a gusto.

Ella vivía en un décimo piso así que pudimos ver los fuegos artificiales perfectamente. Después de comer, beber, hablar y conocernos todos un poquito más, nos fuimos a un pub a bailar un rato; pero como al día siguiente quería ver la ciudad, sobre las 3 de la mañana decidimos irnos a casa. Llegamos allí sobre las 3 y media y me fui a dormir para descansar y poder disfrutar de Gdansk.

Continuará…

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