10 días para descubrir POLONIA – Cracovia (parte I)

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Hace mucho tiempo que miraba vuelos a Polonia y…¡por fin me decidí! Este año iba a pasar la Navidad en Polonia!! Después de unos meses muy intensos de clases, prácticas, trabajos , necesitaba unos días de disfrutar y relajarme, así que como no, decidí irme de viaje.

No tenía mucho margen en cuanto a las fechas, ya que al volver de Navidad tenía exámenes de la facultad, pero eso no iba a impedir que pasara unas navidades preciosas en Polonia. Así que compré un billete de ida el día 26 de diciembre a Cracovia, y uno de vuelta el día 4 desde Varsovia, teniendo así 10 días para descubrir este precioso país.

Si queréis ver el itinerario que seguí y los preparativos de viaje, tenéis más información en un post anterior.

Polonia es un país que vale la pena visitar en cualquier momento, pero teniendo la oportunidad de ir en esas fechas era aún mejor, ya que podría disfrutar de todos sus mercadillos navideños y su maravillosa decoración.

Como en varios de mis viajes, no me hospedé en hoteles, sino que utilicé la aplicación de Couchsurfing para quedarme a dormir en casas de gente local. Si no conocéis la aplicación y queréis saber más sobre ella, tenéis más información en este post.

DÍA 1:

Y tras varios días de preparación, por fin era día 26. Cogí el vuelo desde Barcelona a Cracovia sobre las 10 de la mañana y a la 1 ya estaba allí. Una vez en el aeropuerto, cogí un bus que valía 9 zloty (unos dos euros) que te deja en la estación principal (Krakow Glowny). La verdad es que yo fui gratis. Y no, no es porque me colara.

Nada más salir del aeropuerto fui directa a buscar el bus y pregunté si se podía pagar con tarjeta (así me ahorraba cambiar dinero en el aeropuerto, donde suelen engañarte con el cambio), pero me dijeron que no. Así que pregunté cuanto costaba el billete y volví a entrar al aeropuerto para cambiar 5 euros (ya cambiaría más en la ciudad). Y cuando volví al bus ya estaba mucho más lleno y estaba la mujer cobrando los tíquets, pero tenía prisa, así que a los últimos que entramos nos dijo que daba igual que subiéramos pero que no tenía tiempo de cobrarnos. Así que hice el trayecto del aeropuerto al centro de Cracovia completamente gratis.

Al principio iba a dejar la mochila en las taquillas de la estación, ya que el couchsurfer con el que me quedaba no llegaba hasta las 6. Pero al final decidí llevarla conmigo, ya que no pesaba mucho y, como la casa la casa estaba lejos de la estación, preferí no ir haciendo viajes de ir y venir.

Una vez allí fui andando hasta el casco antiguo sin seguir ninguna ruta en particular. Mi plan de la primera tarde era simplemente pasear y conocer la ciudad. Y justo antes de entrar en el casco antiguo encontré un sitio donde cambiaban dinero. Pregunté a cuanto estaba el cambio de euros a zloty y me dijeron que a 3,4. Evidentemente yo conocía el cambio real, que era 1 euro-4,2 zloty y le dije que no. Y cuando me estaba yendo me preguntó que a cuanto esperaba encontrar el cambio, se lo dije, y llegamos a un acuerdo de que si cambiaba 100 euros me hacia el cambio a 1-4,02, así que acepté. Hay varios sitios donde cambian dinero y si no os gusta uno podéis ir a otro, pero los precios son bastante estándares. Eso sí, no dejéis que os engañen, por menos de 1-4 no aceptéis.

Una vez tenía el dinero seguí caminando para entrar al casco antiguo. La entrada principal desde la estación de bus/tren es la puerta St. Florian, la antigua entrada a la ciudad medieval de Cracovia. Se trata de una puerta de piedra caliza, a modo de gran torreón que fue construida a partir del siglo XIII, aunque tiene añadidos posteriores.

Frente a la puerta había varios bancos donde poder descansar y donde decidí sentarme a comerme un bocadillo que llevaba en la mochila para comer. Después de una paradita de unos 15-30 minutos, crucé la puerta y paseé por la calle Florianska, que conecta la puerta con la Plaza del Mercado.

La temperatura era muy buena la verdad. Yo pensaba que en pleno diciembre iba a pasar mucho frío y ¡qué va! La verdad que es que iba abrigada, pero aun así hizo mucho mejor tiempo del que hace normalmente en esas fechas. Así que tuve suerte!!

Paseé por la plaza del mercado, y seguí caminando hasta salir por la puerta del otro lado del casco antiguo, donde está el castillo de Wawel, uno de los complejos arquitectónicos más valiosos del mundo y el símbolo de Polonia.

En la misma colina, también se encuentra el Palacio Real y la Catedral de Wawel, el centro espiritual del país.

Yo llegué allí sobre las 3 de la tarde, que ya empezaba a oscurecer y, por lo tanto, pude ver el atardecer desde la colina, una experiencia preciosa.

Una vez ya había oscurecido, sobre las 5 de la tarde volví hacia el casco antiguo de la ciudad en busca de un McDonald’s para tener wifi, ya que no me iban bien los datos y necesitaba hablar con mi couchsurfer para quedar e ir a su casa. Después de dejar las cosas y hablar un rato con él, sobre las 6-7 de la tarde volví al casco antiguo para pasearlo de noche y disfrutar del mercadillo navideño en la plaza principal.

También aproveché para entrar en la Basílica de Santa María. Teóricamente te piden que solo entres si vas a rezar e intentan que no sea visitada por los turistas, pero si entras discretamente y sin faltar el respecto a nadie, no hay ningún problema. La verdad es que las basílicas, catedrales e iglesias no suelen gustarme mucho por dentro, pero ésta me sorprendió para bien, ya que era muy luminosa y no tan ostentosa como otras.

​Después de un par de horas en el centro, cené y volví a casa para irme a dormir y reponer fuerzas.

Continuará…

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