Ruta por el norte de España – BILBAO Y VITORIA

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Unos días de vacaciones y, como no, ¡a viajar! Esta vez no teníamos mucho tiempo así que decidimos ir a un lugar cercano pero maravilloso. Nuestro principal destino: el País Vasco, pasando por Navarra, el sur-oeste de Francia y disfrutando de los maravillosos paisajes que encontramos por el camino. Una ruta en coche inolvidable y totalmente recomendable. 

Ruta por el norte de España – BILBAO Y VITORIA

SEXTA PARADA: Bilbao

Después de una tarde-noche en Zarautz (parada totalmente recomendable), nos dirigimos a la ciudad más grande y la cara moderna del País Vasco, Bilbao. La ciudad ha sido capaz de mezclar la cultura vasca tradicional con una nueva versión moderna con visión para el futuro. La población de Bilbao se disparó durante la industrialización pero, en los años 70, la ciudad se había convertido en una gigantesca chimenea gris. Fue entonces cuando empezó a crearse un plan para mejorar la ciudad y Bilbao comenzó su viaje hacia el renacimiento.

Bilbao es una ciudad muy grande, por lo que dispone de muchísimos lugares interesantes que visitar. Nosotros empezamos la ruta por la Iglesia de San Antón, construida a principios del siglo XV, cuando la ciudad se encontraba aún amurallada. 

Prácticamente al lado, encontramos el Mercado de la Ribera, situado en la misma ubicación desde el siglo XIV, aunque el edificio actual fue construido en 1929. En él podrás disfrutar de comida local y descubrirás los ingredientes tan importantes en la gastronomía vasca. Muy cerca del mercado, también encontramos la Catedral de Santiago, la iglesia gótica más monumental de Vizcaya. Se trata de una bonita catedral dedicada al apóstol Santiago, patrón de la ciudad. Si te gusta la historia, podrás adentrarte en el Museo Vasco, con enormes colecciones que te harán revivir antiguas épocas de esta ciudad. Si sigues caminando por el centro histórico, llegarás a la Plaza de Unamuno, una animada plaza ideal para descansar y reponer fuerzas. 

Se va acercando la hora de comer y nos entra mucha hambre, así que nos dirigimos a la Plaza Nueva. Si es domingo, podrás disfrutar del mercadillo de antigüedades que se organiza bajo sus 64 arcos porticados. Si no es domingo, ¡no dejes de visitar esta plaza! Es ideal para comer, ya que ofrece multitud de bares y tabernas donde disfrutar de los tradicionales pinchos. No te quedes en un solo bar a comer; ve de bar en bar probando todo tipo de pinchos y disfrutando de los diferentes estilos que presenta cada uno.

Ya con el estómago lleno, nos dirigimos al Teatro Arriaga, el teatro más antiguo de Bilbao. Fue nombrado en honor al compositor Juan Crisóstomo Arriaga, el “Mozart español”, quién murió con solo 19 años. 

Después de subir una considerable cantidad de escalones, llegamos a la Basílica de Begoña. Esta basílica, cuya construcción comenzó a principios del siglo XVI, presenta una fachada renacentista, caracterizada por el impresionante arco triunfal que encontramos en la entrada principal. Debida a su posición privilegiada en una colina, podrás disfrutar de bonitas vistas del centro histórico de Bilbao. 

Tras una visita a la patrona de la ciudad, nos dirigimos, ahora sí, a pasear por el Casco Antiguo de Bilbao. Puedes cruzar el río a través del Puente Zubizuri, más conocido como el Puente Calatrava. Si descomponemos la palabra, podemos obtener la descripción del puente, ya que, en euskera, «zubi» significa puente, y «zuri», blanco, de forma que se trata de un enorme puente blanco. Dicho puente se caracteriza, principalmente, por su curvatura creando una interesante estructura sobre el río. Además, al presentar un suelo de cristal, al cruzarlo, podrás observar el río bajo tus pies, así como las Torres Isozaki si alzas la vista. 

Finalmente, ya por la tarde, llegamos al famoso Museo Guggenheim, la principal atracción de la ciudad. Fue diseñado por el arquitecto Frank Gehry y abrió sus puertas al público en 1997. El edificio está cubierto por paneles de titanio que crean curvas orgánicas aleatorias, que permiten capturar la luz. Esta construcción hizo del museo uno de los más famosos de España, ya sea por diferente, bonito, o curioso.

En la enorme plaza donde se sitúa el museo, encontrarás algunos bares donde descansar y desde donde podrás ver la Universidad de Deusto, inaugurada en 1886. En esta misma plaza, podrás encontrar una escultura de hierro en forma de araña, y, al otro lado del museo, otra escultura enorme en forma de perro cubierta completamente por flores frescas de colores (no puedo opinar sobre ella ya que cuando yo fui estaba en reparación). Dicha escultura se ha convertido en la mascota de la ciudad, y los bilbaínos le han dado el nombre de «Puppy», argumentando que el famoso museo no es más que una caseta que han construido para su mascota. 

La plaza del museo es la más activa de la ciudad y donde la gente va a pasar su tiempo libre, así que cuando vayas no te extrañes si encuentras alguna actividad en dicha plaza.

Si continuas paseando por la plaza del museo, encontrarás el Parque de Doña Casilda, un bonito lugar para relajarse. En una esquina del parque, encontraremos el Museo de Bellas Artes de Bilbao, uno de los museos más excelentes de España. En él se encuentra una colección de más de 10.000 obras de arte desde el siglo XIII hasta hoy.

Empezamos a alejarnos del centro, pasando por el Palacio Euskalduna y la Gran Vía Don Diego López de Haro, una zona donde encontrarás algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. Si eres de cenar temprano, puedes parar a reponer fuerzas, y si te gusta cenar más tarde, puedes acabar la ruta y luego volver por la misma calle para poder disfrutar de los múltiples bares y restaurantes que se encuentran en ella. 

Si sigues caminando por la Gran Vía, llegarás hasta la Alhóndiga, uno de los edificios más representativos de Bilbao. Antiguamente, fue durante muchos años el almacén de vino de la ciudad, pero hoy en día, se utiliza como centro cultural y de ocio, donde hay una gran cantidad de exhibiciones, conciertos, lecturas, y muchas otras actividades. 

Muy cerca de la famosa Alhóndiga, se encuentra el Teatro Campos Elíseos, diseñado por el arquitecto local Alfredo Acebal en cooperación con el decorador francés Jean Batiste Darroguy. Dicho teatro es considerado una importante referencia arquitectónica en el País Vasco y, en la actualidad, es el teatro más avanzado tecnológicamente de España.

Por el camino, también encontrarás múltiples museos, que podrás visitar para conocer mejor la cultura vasca, y una gran cantidad de parques donde podrás descansar y reponer fuerzas para seguir la ruta.

Y aquí acaba nuestra ruta por esta maravillosa ciudad. 

Aunque Bilbao es una ciudad grande, puede recorrerse bastante bien a pie. Eso sí, busca alguna parada de metro, aunque no vayas a utilizarlo. Solo la imagen exterior ya es de lo más curiosa. Construido principalmente de hormigón, acero y cristal, tiene una apariencia futurista. Puede que hoy en día haya varias ciudades que presenten estaciones de tren o metro diferentes, pero lo más impresionante de ésta es que fue diseñada en 1988. Así que puede corroborarse que Bilbao es una ciudad totalmente futurista (aunque conserva algunas de sus construcciones más antiguas).

Si tienes tiempo y coche, puedes dirigirte al mirador de Artxanda, desde donde tendrás unas vistas increíbles de toda la ciudad, tanto el Casco Antiguo, como la zona más moderna, donde destaca principalmente el Museo Guggenheim.

Muchos hablan de la ciudad de Bilbao como si no fuera una ciudad bonita. Y es cierto que si la comparo con San Sebastián, no se aprecia el encanto de Bilbao. Pero no creo que sea una ciudad fea para nada. Así que si tienes que escoger entre San Sebastián y Bilbao, yo escogería San Sebastián; pero si tienes tiempo, no lo dudes, ¡a visitar ambas!

ÚLTIMA PARADA: Vitoria-Gasteiz

Después de un maravilloso día en Bilbao, nos dirigimos a Vitoria (a menos de una hora de Bilbao), la capital del País Vasco. Vitoria es conocida por ser la Capital Verde Europea, la ciudad más comprometida con el medio ambiente, rodeada por grandes parques naturales y múltiples zonas verdes. Vitoria es una ciudad muy contemporánea pero que, a la vez, mantiene su Casco Antiguo.

Aunque Vitoria no es una ciudad pequeña, los lugares a visitar están bastante concentrados, por lo que en algo más de medio día puede visitarse sin problemas. Nosotros empezamos la ruta por el Casco Antiguo, también conocido como “almendra medieval” por la forma que presenta. Se encuentra situado en la cima de una pequeña colina, el único punto de elevación de toda la ciudad. Vitoria aún conserva parte de la Muralla Medieval (construida en el siglo XI) que servía como defensa a la ciudad. 

El primer punto de interés antes de adentrarnos completamente en las callejuelas del Casco Antiguo, es la Catedral de María Inmaculada, más conocida como la «catedral nueva». Se trata de una catedral muy similar a la Notre-Dame de Paris, pero el edificio nunca ha sido terminado. A simple vista no distinguirás que falte nada, pero según los planos de lo qué quería hacerse, en la fachada de la catedral falta el pórtico y dos torres gemelas.

Justo al lado de la Catedral, se encuentra el Parque de la Florida, unos jardines creados en 1820 como jardín botánico. Su construcción fue inspirada en los jardines franceses de principios del siglo XIX, de forma que encontramos riachuelos y serpenteantes caminos que le dan al parque un aura muy romántico. En este parque, durante los fines de semana de primavera y verano suele haber música en vivo en el quiosco de música. Y, aunque las fechas en las qué vayas no te permitan disfrutar de dicho espectáculo, no dejes de fijarte en todos los detalles del parque, la música está presente allí donde mires (¡hay un banco repleto completamente de nombres de famosos músicos y cantantes!). 

Una vez visitados la Catedral de Santa María y el Parque de la Florida, nos adentramos, ahora sí, en el Casco Antiguo, empezando por la Plaza de la Provincia, una de las plazas más emblemáticas de la ciudad. Justo al lado, encontramos la Iglesia de San Pedro, un bonito templo gótico datado en el siglo XIV.  

Muy cerquita, se ubica la Torre de Doña Ochanda, que alberga el Museo de Ciencias Naturales. Si eres amante de los museos y las ciencias, no dudes en visitarlo, puesto que cuenta con colecciones de geología, botánica y zoología con más de medio millón de registros, y es una de las referencias del país en ciencias naturales.

Si caminas un poco más, llegarás al Palacio Escoriaza-Esquivel, un ejemplo de la mejor arquitectura renacentista de Vitoria. Si sigues paseando, llegarás a la Catedral de Santa María, más conocida como «la catedral vieja». En sus inicios, fue construida como iglesia-fortaleza, alzada en el punto más alto de la colina, donde originalmente existió el poblado de Gasteiz. Gasteiz significa Vitoria en euskera y, oficialmente, la ciudad mantiene ambos nombres. 

Continuando por el Casco Antiguo, llegamos al Complejo Museístico Bibat, que alberga dos museos únicos. El Museo de Naipes se encuentra en el Palacio de Bendaña, una mansión renacentista del siglo XVI. Dicho museo posee una de las mejores cinco colecciones de naipes del mundo. La colección contiene cartas históricas de todo el mundo así como maquinaria antigua utilizada para la producción de naipes. El Museo de Arqueología se encuentra en un moderno edificio de cobre construido en 2008. El museo contiene 1.500 piezas originales de Álava que van desde la prehistoria hasta la Edad Media. 

Prácticamente al lado, se ubica el Artium, un moderno edificio que alberga en su interior el museo de arte moderno de Vitoria. La colección está compuesta por 3.000 piezas de los siglos XX y XXI. Justo en frente del Artium, podrás ver un bonito edificio con la fachada decorada con múltiples dibujos y colores. Forma parte del itinerario «La ciudad pintada», un original proyecto que ha llenado de color las calles del centro histórico para que los ciudadanos disfruten del arte al aire libre.

A menos de 300 metros, encontramos la Casa del Cordón. Este edificio fue construido en el siglo XV  alrededor de las ruinas de la Torre de Gaona (siglo XIII). Actualmente, en su interior, se exhibe una exposición permanente, en la cual destaca la bóveda estrellada. 

Finalmente, llegamos a Plaza de la Virgen Blanca, la plaza principal de Vitoria. También es conocida como «la plaza vieja» y en ella se reúnen los locales, ya que dispone de gran cantidad de terrazas que ofrecen un buen servicio en un espacio muy agradable. Esta plaza lleva el nombre de la patrona de la ciudad, la Virgen Blanca, quien se cree que vigila a los locales desde su altar en la fachada de la Iglesia de San Miguel. En medio de la Plaza de la Virgen Blanca encontramos el monumento que representa la Batalla de Vitoria (1813) contra las tropas de Napoleón. Pero, sin lugar a dudas, lo más conocido y famoso de dicha plaza son sus enormes letras recubiertas de césped donde encontramos representado el nombre de la ciudad.

Otra plaza a destacar es la Plaza Nueva, anteriormente llamada Plaza de España. Dicha plaza ha sido utilizada a lo largo de la historia como plaza de toros y mercado, aunque actualmente se encuentra repleta de bares situados bajo los arcos del edificio que la rodea. Si tienes la suerte de visitar la ciudad un domingo, podrás disfrutar del mercado de coleccionistas que se celebra en la Plaza Nueva cada domingo.

Cualquier de ambas plazas es un lugar perfecto para parar a descansar y comer para reponer fuerzas.

Ya saliendo del Casco Antiguo de la ciudad, es bonito pasear por la Calle Eduardo Dato, el paseo más importante de Vitoria y la calle comercial de la ciudad. En ella, encontraremos múltiples bares y tiendas, y una famosa estatua llamada “el caminante”, un símbolo de la ciudad. Se trata de una estatua de bronce de 3,5 metros de altura con forma de hombre extremadamente delgado y alto. Representa a una persona que llegó andando a la ciudad y le gustó tanto que decidió quedarse.

Si continuamos caminando, llegaremos al Paseo de Fray Francisco, una calle repleta de enormes palacios que llamarán tu atención. Entre los edificio más destacables, encontramos el Palacio Ajuria Enea, considerado como la Casa Blanca vasca, ya que desde 1980 es la residencia del presidente del País Vasco. Dicho Palacio ha sido definido como el ejemplo perfecto de arquitectura neo-vasca. Y, aunque no entiendas de arquitectura, este Palacio no te dejará indiferente.

Justo en frente del Palacio, encontramos el Museo de Bellas Artes de Vitoria. El edificio es una de las mansiones más impresionantes de Vitoria y contiene una hermosa colección de arte español de los siglos XVIII y XIX.

Haber visto estos dos edificios no quiere decir haber recorrido la calle y, creerme, vale la pena. Así que aunque destaque dos edificios que, a mi gusto, son los más impresionantes, no dejes de pasear por dichas preciosas calles admirando todo tipo de palacios a tu alrededor.

Ya se hace tarde y hay que volver a casa, así que nos dirigimos de vuelta al coche para volver a Barcelona.

Aunque Vitoria es una ciudad más bonita para vivir que para visitar, ¡no quiere decir que no haya que visitarla! A mí me encantó y creo que vale la pena hacer una parada en Vitoria si vas a visitar el País Vasco. 

Los días que dediques a cada ciudad, y en cuáles dormir, depende del tiempo del qué dispongas. Por ese motivo, no he marcado exactamente donde dormiría pero los tiempos recomendados serían:

  • 1 día para el viaje y Pamplona
  • 1 día para Francia: Hendaya, St. Jean de Luz y Biarritz
  • 2 días para Hondarribia, Zarautz y San Sebastián
  • 1 día para Bilbao
  • 1 día para Vitoria y el viaje

Cuando organizas un viaje siempre piensas en coger un avión e irte al lugar más lejano que puedas y, aunque es una idea perfecta para desconectar, no te olvides visitar todas las ciudades y pueblos que tienes alrededor, ¡te sorprenderán!

Una gran escapada con la mejor compañía.

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