Consejos para visitar las Cataratas del NIÁGARA

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Hace unos días publiqué un post sobre cómo llegar a las Cataratas del Niágara, ya que fue una de las grandes dudas que tuve en nuestro viaje a Nueva York, y también es una de las preguntas que más me habéis hecho al volver. Y allí os dije que en unos días os escribiría un nuevo post sobre consejos de qué y cómo ver las Cataratas del Niágara.

Si alguno no ha visto el post de cómo llegar y está interesado, aquí le dejo el link.

Y aquí tenéis mis consejos para visitar este increíble lugar:

  • Id por vuestra cuenta! Os cuento cómo en uno de mis posts anteriores sobre este alucinante lugar.
  • No vayáis con prisas. Las Cataratas del Niágara son un lugar increíble y se merecen ser visitadas tranquilamente y disfrutándolas. Solo con los miradores varios, podéis dedicarle toda una mañana. Si además pretendéis hacer actividades allí, reservaros todo el día.
  • La entrada al parque es gratuita, así que cuando penséis en las excursiones organizadas y calculéis si os sale a cuenta, tened en cuenta que no hay que pagar nada por entrar y acceder a sus miradores.
  • Relacionado el tema anterior, hay varias actividades para hacer allí; y éstas sí que son de pago. Si queréis hacer varias, hay un tiquet combinado con el que os ahorraréis algo de dinero.
  • ¿Vale la pena hacer estas actividades? Nosotros no las hicimos, así que no lo podemos valorar. Desde mi punto de vista, depende de vuestro presupuesto, ya que son bastante caras.
  • Visitadlas desde ambos lados: Canadá y EEUU. He leído en varios sitios que las vistas desde Canadá son mucho mejores. Personalmente, si bien es cierto que lo que son las vistas en si sí son más bonitas desde el lado canadiense, desde el lado estadounidense podrás sentir las cataratas. Y os aseguro que eso es mucho mejor que simplemente verlas o sacar una foto.
  • Id a todos los miradores que podáis. En EEUU hay tres miradores completamente gratuitos, y los tres valen la pena. En la zona de la catarata más famosa llegaréis a sentir el agua de la fuerza con la que cae.
  • Cruzad andando a Canadá. Hay un puente que comunica ambos lados de las cataratas y, aunque hay que pasar una frontera donde te piden el pasaporte (para los españoles no hace falta ningún visado si se entra por tierra), es muy rápido.
  • Ir a primera hora de la mañana. Las Cataratas del Niágara son un lugar muy famoso y en seguida se llena de turistas. Nosotros llegamos allí sobre las 8 de la mañana y estuvimos en los miradores estadounidenses prácticamente solos (había un par de parejas más).
  • Dejaros sorprender por los alrededores de las cataratas. Si bien es cierto que en EEUU hay un parque bastante grande y las cataratas parecen estar rodeadas únicamente por naturaleza, en la zona de Canadá hay enormes edificios que las rodean. Y no solo eso, sino que cuando paseamos por allí nos dimos cuenta de que se había convertido en un “mini Las Vegas”, pero más pensado para niños. La verdad es que no nos lo esperábamos y nos sorprendió muchísimo. Con respecto a eso, sé que habrá muchas opiniones distintas sobre si está bien montar una ciudad así al lado de un lugar tan emblemático como las Cataratas del Niágara, pero a mí la verdad es que me gustó. Eso sí, prepararos para gastar, porque entrar en cada uno de los sitios es caro. Nosotros decidimos no cambiar dinero y así no pudimos gastarnos nada!! Si os gusta ese tipo de cosas, podéis quedaros allí más días y comprar una tarjeta combinada que incluye varias atracciones, y así os ahorraréis algo de dinero.
  • Y mi último consejo es que confiéis en la gente. Nosotros empezamos la visita por el lado estadounidense, donde pasamos la mañana, y nos fuimos a comer al lado canadiense. Después pasamos la tarde paseando por la “mini Las Vegas” y a última hora cogíamos un bus hacia Toronto. La estación de autobuses del lado canadiense está bastante lejos de las cataratas y, aunque había una línea de autobús que comunicaba las cataratas con la estación de autobuses, nosotros decidimos ir andando. Y la verdad es que conocimos un barrio que nos gustó mucho, lleno de casitas discretas pero bonitas. Y a medio camino preguntamos a un hombre por donde estaba la estación, y se ofreció a llevarnos en coche. Nosotros, al principio, un poco desconfiados, le dijimos que no, que ya íbamos andando. Pero el hombre insistió y, al final, fuimos con él, y la verdad es que el trayecto fue súper agradable. Y nos ahorró una buena caminata, porque aun faltaba un buen trozo para llegar!

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