Qué ver en LONDRES – Tower Bridge y alrededores

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Londres es mundialmente conocida por las numerosas películas grabadas por sus barrios y los grandes musicales que encontramos día tras día en la ciudad. Desde luego, si eres amante del cine, el teatro o cualquier otro tipo de espectáculo, Londres es visita obligada. ¿Te gustan las grandes ciudades? ¿Sueñas con perderte entre calles llenas de gente de cualquier parte del mundo? Londres vuelve a ser visita incondicional. Londres sorprende a aquellos que la visitan por primera vez y enamora para que quieras repetir.

«Londres es encantadora. Salgo y es como si de pronto apareciese una alfombra mágica sobre la que me siento transportada al seno de la belleza sin levantar un dedo.» ~ Virginia Woolf

Qué ver en LONDRES – Tower Bridge y alrededores

En esta grande ciudad encontramos millones de lugares interesantes que ver, de entre los cuales haré una pequeña guía de varias posibles rutas para ver lo esencial en no muchos días. En la magnífica ciudad de Londres encontramos un gran contraste entre la zona «antigua» y la parte más moderna de la ciudad. Para seguir un orden cronológico empezaremos la ruta por la región más histórica de Londres.

DÍA 1:

La gran variedad de transporte público que presenta hace que sea muy fácil dirigirse a cualquier parte de la ciudad sin tener que andar en exceso. El transporte más cómodo y barato es, sin lugar a dudas, el metro. Pero, allí, encontrarás una gran variedad de tarjetas y no sabrás cual escoger. Las dos más destacadas son la Oyster y la Travelcard. La Travelcard te podría salir a cuenta si vas una semana o más y vas a coger con mucha frecuencia el transporte público. Pero si vas tan solo unos días y cuentas coger el metro 2, 3 o 4 veces al día, la mejor opción es la tarjeta Oyster. En un principio, tendrás que pagar £5 para obtener la tarjeta. Lo siguiente que debes hacer es cargarla con dinero (puedes poner el efectivo que desees, ya que lo que no gastes te lo devolverán cuando devuelvas la tarjeta). No apures mucho las cantidades, ya que si no tienes un dinero mínimo para hacer el viaje, no podrás subirte al metro. Al final del viaje, cuando vayas a volver a casa, tienes que pasar por una estación de metro a devolver la tarjeta. Al hacerlo, te devolverán el dinero que te ha sobrado y los £5 que habías puesto como depósito.

Así pues, lo primero que hicimos al llegar a Londres fue comprar la tarjeta Oyster y cogimos el metro hasta la estación St Pauls. Nada más salir del metro nos encontramos con la impresionante Catedral de San Pablo.

A pesar de que cuando pensamos en iglesias de Londres lo primero que nos viene a la cabeza es la Abadía de Westminster, ésta no es la más importante para los londinenses. Mientras que la Abadía de Westminster fue siempre la iglesia de la monarquía y la aristocracia, San Pablo era la iglesia del pueblo. Además, tampoco debemos pasar por alto que la Catedral de San Pablo es ¡la segunda catedral más grande del mundo! Puede entrarse en el interior de la iglesia (pagando un precio algo caro), aunque solo por fuera ya es una catedral que no pasa desapercibida. 

Seguimos pasando por Cannon St hasta llegar al Monumento. Consiste en una gran columna clásica coronada con urna dorada con forma de fuego. Se encuentra  a 61 metros de donde se inició el Gran Incendio de Londres en 1666, siendo así un memorial de aquel suceso. Es posible subir a la cima del monumento a través de una estrecha escalera de caracol de 311 escalones.

Si seguimos caminando en dirección hacia el río Támesis encontraremos la Torre de Londres, una enorme fortificación con varios edificios y un foso. La Torre de Londres ha tenido un papel muy importante en la historia de Inglaterra, ya que ha sido varias veces utilizada para controlar el país. A lo largo de los años, la Torre ha servido como residencia real, casa de joyas, armería, fortaleza y prisión.

Desde la fortificación puede admirarse el famoso Tower Bridge, o Puente de la Torre, que nos permitirá cruzar el río Támesis para llegar al otro lado de la ciudad. Es un puente realmente curioso; pese a sus dos torres a modo de castillo representando una época más antigua, el resto del puente consta de múltiples colores (principalmente azul celeste) que recuerdan a los juguetes de los niños.

El puente tiene una zona central desde donde podrán verse ambos lados de la ciudad: la Torre de la que veníamos alrededor de un montón de edificios modernos y, al otro lado, el ayuntamiento y «The Shard», el rascacielos más alto de la Unión Europea. 

Una vez cruzado el puente, llegaremos a un paseo muy agradable a lo largo de la orilla sur que te devolverá al centro de la ciudad (1 hora aproximadamente). Pero vale la pena hacerlo andando y no coger el metro o cualquier otro transporte, porque por el camino encontramos numerosas atracciones turísticas que visitar.

Lo primero que encontramos es el Ayuntamiento de Londres, un peculiar edificio muy moderno y con una forma ovalada que le da una imagen futurista. Si seguimos el paseo pero nos dirigimos un poco hacia el interior, encontraremos el famoso “The Shard«. Puede subirse a lo alto de la torre (un precio algo caro), pero simplemente admirar su altura desde la parte baja del edificio es impresionante. 

Si seguimos por el paseo en la orilla del río, llegaremos a la «Southwark Cathedral«, la iglesia gótica más antigua de Londres. Pero, a parte de la catedral en sí, lo más bonito es la zona repleta de bares que hay creada alrededor, donde podrás parar a comer y descansar antes de volver hacia el centro de la ciudad. 

Si continuamos por el camino llegaremos al Teatro «Shakespeare’s Globe», una fiel reproducción del teatro en el que Shakespeare interpretó sus obras más importantes. Justo al lado, encontramos el «Tate Modern» (Museo Nacional Británico de Arte Moderno), el museo de arte moderno más visitado de todo el mundo. Fue construido sobre una central eléctrica y es un ejemplo de conversión de zonas más dejadas de la ciudad en nuevos focos de crecimiento y desarrollo económico y social. Aunque no seas amante del arte, vale la pena entrar y curiosear el edificio, ya que además de todas las virtudes que presenta, la entrada es gratuita. 

Para terminar con la ruta del día, seguimos el paseo hasta llegar a la zona del «London Eye«. Posiblemente cuando llegues allí ya esté oscureciendo, pero eso no será un problema, ya que es una zona muy moderna y animada por las noches. Siempre está repleto de jóvenes y espectáculos callejeros que te harán relajarte y disfrutar aún más de la ciudad.

El «London Eye» es uno de los iconos más famosos de la ciudad, y probablemente una de las norias más famosas del mundo. Está formada por enormes cabinas de cristal, que ofrecen unas vistas panorámicas increíbles de la ciudad. Como contrapartida, saber que la entrada de la noria es bastante cara y suele haber enormes colas para subir. Pero solo verla desde abajo ya es impresionante, y más de noche, cuando toda la ciudad está iluminada.

Desde la zona de la noria tendrás vistas espectaculares del Big Ben iluminado, al cual nos dirigiremos al día siguiente para verlo de día. Allí mismo encontrarás numerosos bares en los que podrás cenar para después coger el metro de vuelta al apartamento.

Continuará…

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