Qué ver en IRLANDA DEL NORTE

  • Autor de la entrada:
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

Habíamos estado 5 días en Londres y, ¿entonces qué? ¿Volvemos a casa? Teniendo días de vacaciones, claramente la respuesta es NO. Así que cogimos un avión dirección Dublín, para disfrutar de las maravillas de Irlanda. En esta escapada teníamos dos objetivos: disfrutar la ciudad de Dublín y conocer los magníficos paisajes que nos brinda Irlanda del Norte. 

Qué ver en IRLANDA DEL NORTE

DÍA 2: Escapada a Irlanda del Norte

Cuando decidí hacer este viaje tenía una cosa clara: quería ir a La Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte. Un detalle que hay que tener en cuenta es que Irlanda del Norte no es Irlanda, sino que es otro país perteneciente al Reino Unido. Esto implica que necesitarás cambiar dinero (la moneda en Irlanda es el euro, pero en Irlanda del Norte, como es parte del Reino Unido, la moneda es el pound). Además, La Calzada del Gigante se encuentra mucho más lejos de Dublín de lo que yo pensaba.

Así que empecé a darle vueltas y a buscar distintas opciones para llegar hasta allí: alquilar un coche, visita organizada o ir a Belfast y desde allí coger transporte público.

Alquilar un coche lo descartamos rápido, ya que en el Reino Unido se circula por la izquierda y me acababa de sacar el carnet y no me atrevía.

Ir a Belfast a dormir fue la otra opción que barajamos mucho. Pero buscando transporte público para llegar a La Calzada nos encontramos con que era imposible (o muy complicado), ya que había que hacer muchos trasbordos y perderíamos mucho tiempo. La otra opción era ir hasta Belfast por nuestra cuenta y allí coger una visita organizada, que nos saldría más barata que desde Dublín, ya que estaríamos más cerca.

Pero finalmente, la opción que nos salía mejor en relación tiempo y dinero era la visita organizada desde Dublín. El precio es algo caro, pero vale la pena. El único problema de este tipo de excursiones organizadas es que suelen dejarte muy poco tiempo en cada lugar y siempre tienes que ir esperando a que todo el mundo llegue al autobús (es prácticamente imposible que todo el mundo llegue puntual).

Una vez habíamos decidido que realizaríamos una visita organizada, tocaba escoger cual. Había muchísimas opciones entre las que elegir, que incluían diferentes opciones. Finalmente, nos decantamos por un tour que iba a La Calzada de los Gigantes, pasando por el camino de Dark Hedges, el puente colgante y Belfast. La visita costaba 65 euros y, por ser joven, nos ahorramos 5 euros, de forma que nos costó 60 euros a cada uno.

El bus salía a las 6 y media de la mañana de la estatua Molly Mallone, por lo que tuvimos que madrugar bastante. Aunque Irlanda no es un país excesivamente grande, de Dublín a Irlanda del Norte hay unas 3 horas, por lo que en el bus tuvimos tiempo de descansar. Sobre las 8 y media de la mañana, paramos en un área de servicio a desayunar, y en una hora más llegamos a nuestra primera parada: the Dark Hedges, para los amantes de juego de tronos, más conocido como Desembarco del Rey.

Los Dark Hedges, o “setos oscuros”, es una de las avenidas de hayas más bonitas del mundo. A su alrededor podrás ver grandes campos verdes que hacen que esta avenida aun sea más especial. Los árboles fueron plantados por la familia Stuart en el siglo XVIII para impresionar a los visitantes que se acercaban a su mansión (Gracehill House). La avenida de los Dark Hedges es impresionante, pero claramente se ha hecho aún más famosa desde el lanzamiento de la serie Juego de Tronos, donde representa la carretera de Desembarco del Rey. Actualmente, es uno de los lugares más fotografiados del país.

Tras una media hora de disfrutar del paseo, subimos de nuevo al bus para dirigirnos al Puente Colgante. Durante todo el trayecto no dejes de mirar a tu alrededor; preciosos paisajes verdes te perseguirán durante toda la ruta. En menos de una hora, llegamos al Carrick-a-rede rope bridge, o puente colgante, situado a una altura de 25 metros sobre el mar y que une la costa a una pequeña isla. La inestabilidad del puente impresiona, pero es bastante corto y no está a mucha altura, por lo que podrás pasar sin problemas.

El hecho de cruzar el puente, si lo haces por tu cuenta, te costará unos 5 pounds, pero dependiendo de la excursión organizada que escojas, la entrada estará incluida, como en nuestro caso. Para llegar hasta el puente tendrás que caminar aproximadamente un quilómetro desde la entrada; pero no se hace pesado, ya que las vistas desde cualquier punto son increíbles. Grandes acantilados y playas preciosas aparecerán ante tus ojos.

Una vez llegados al puente, tendrás que hacer una pequeña cola de gente que se acumula para poder pasar, ya que no deben pasar más de un número de personas a la vez y siempre hay alguien controlándolo. Una vez en la isla, pasea por ella y disfruta de las magníficas vistas. Finalmente, volvemos a cruzar el puente y nos dirigimos hacia el bus para ir, ahora sí, a La Calzada del Gigante.

The Giant’s Causeway, o Calzada del Gigante, es uno de los fenómenos más curiosos y particulares de la naturaleza. Está formada por miles de hexagonales columnas de basalto, algunas de más de 10 metros de altura. Estas estructuras son restos de la actividad volcánica que tuvo lugar hace unos 60 millones de años. A pesar de que, científicamente, su origen está bastante claro, se cuenta la leyenda de que las columnas son obra de un gigante local, quien las aprovechó para llegar a Escocia para vencer a otro rival. Y de ahí el nombre de Calzada del Gigante.

Tendrás unas dos horas para disfrutar de las increíbles estructuras formadas por dicha actividad volcánica, así como para ver paisajes costeros maravillosos.

Finalmente, antes de volver a Dublín, hacemos una parada de hora y media en Belfast, la capital de Irlanda del Norte. Aunque en tan poco tiempo no pudimos disfrutar la ciudad como nos hubiera gustado, sí pudimos pasear por el centro y admirar el imponente ayuntamiento que presenta la ciudad. Uno de los datos por el cual es conocida la ciudad de Belfast es por ser la ciudad natal del Titanic. Por dicho motivo, si tienes más tiempo, no dejes de visitar el museo dedicado única y exclusivamente a él.

Y aquí acaba nuestra ruta, y toca volver al bus para volver hacia Dublín.

Si tienes pensado pasar más tiempo en Irlanda del Norte, puedes visitar los Acantilados de Moher, desde donde contemplarás uno de los paisajes más impresionantes de la isla. Aunque dichos acantilados son muy famosos, si no tienes tiempo no te preocupes por no visitarlos, las vistas desde los acantilados del puente colgante también son impresionantes.

Y, si eres aficionado de Juego de Tronos, puedes ir al Parque Nacional Tollymore, el Bosque Encantado. Se encuentra justo al pie de las montañas de Mourne y ofrece una impresionante vista del mar.

DÍA 3: Dublín

Después de un día repleto de visitas, necesitábamos descansar, por lo que el último día no madrugamos y nos despertamos tranquilamente. Una vez desayunados, lo primero que hicimos fue dirigirnos a Merrion Square, uno de los parques más animados del centro de Dublín. En él, podrás encontrar la estatua de Oscar Wilde, quien estudió en el Trinity College, muy cerca del parque.

Alrededor del parque encontrarás el Museo de Historia Natural, la Galería Nacional de Irlanda, el Museo Nacional de Arqueología y la Biblioteca Nacional. Dependiendo de lo que te guste podrás escoger donde entrar (ten en cuenta que por la tarde todos los museos cierran muy temprano). Nosotros decidimos entrar en la Biblioteca Nacional, uno bonito edificio antiguo muy bien conservado. En el interior podrás encontrar libros de hace muchísimos años, aunque también contiene libros actuales para poder seguir funcionando como biblioteca.

Saliendo de la Biblioteca nos dirigimos al St Stephens Green, el parque con más ambiente de la ciudad. En sus alrededores encontrarás múltiples tiendas, centros comerciales, bares, y hasta espectáculos callejeros.

Tras unas 2 horas paseando por las callejuelas del centro, comemos algo, y volvemos al hotel a recoger nuestras cosas para dirigirnos al aeropuerto y volver a casa.

Aunque Dublín no sea una ciudad que destaque por impresionantes edificios es una ciudad muy agradable de pasear, y su situación cercana a Irlanda del Norte hace que aumente su interés turístico.

Un bonito viaje.

Deja una respuesta

Please rate*