¡Dormimos en un hotel de 5 estrellas!

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En la organización de nuestro viaje a Jordania le dimos muchas vueltas a si pasar una noche en Ma’in Hot Springs o no, ya que una noche allí nos costaba lo mismo que las otras 8 noches juntas!! Pero después de pensarlo mucho decidimos que sí, que valía darnos un gran capricho. Y aquí tenéis nuestra experiencia:

El Ma’in Hot Springs es el hotel de lujo más famoso de Jordania. Su precio oscila alrededor de los 150 euros la noche, a los que hay que sumarle varias tasas. Nosotros acabamos pagando un precio de 160-165 euros por una noche en una habitación doble.

El día que fuimos al hotel veníamos desde Petra, haciendo una parada en el Wadi Mujib y el Mar Muerto, donde nos dimos nuestro primer baño. Nuestra idea de ese día era seguir hacia más el norte y buscar algún lugar donde hacernos el tratamiento típico para la piel, pero estábamos algo cansados de las horas de coche y era bastante incómodo conducir con la sal, así que decidimos pasar la tarde en el hotel, y así también aprovechábamos al máximo sus instalaciones y amortizábamos el dinero (ya volveríamos al mar muerto al día siguiente, cuando nos echaran del hotel jajaj).

Así que sobre las 2-3 de la tarde empezamos a conducir hacia el hotel. Y no os penséis que fue tarea fácil, ya que estábamos a más de 400 metros por debajo del nivel del mar y teníamos que subir hasta unos 100 metros por debajo del nivel del mar, y todo por montaña. Así que nos esperaban 300 metros de ascenso llenos de curvas. Pero valió la pena!!

Cuando llegamos allí, aun lejos de la entrada del hall del hotel ya había una “entrada” donde te preguntaban si estabas hospedado en el hotel y, en caso de ser así, que les enseñaras la reserva o bien tu nombre completo para que la comprobaran. Al cabo de unos metros, pasada la primera cascada (no se ve desde el coche, os hablaré de ella más adelante), había otra seguridad, donde volvían a comprobar tu reserva. Y después de esos dos “controles” por fin llegamos a la entrada del hotel, donde paramos el coche en una especie de minirotonda que había en frente de la puerta. Como no sabíamos donde podíamos aparcar, Josito se quedó en el coche mientras yo iba dentro del hotel a preguntarlo.

Nada más entrar en el hall ya quedé alucinada, el hotel es increíble!! Además, supongo que por las fechas, no había prácticamente nadie y, nada más entrar, ya me senté en la recepción a hacer el check-in. Y una vez hecho me preguntó por el coche, le dije que estaba aparcado en la entrada, y salimos fuera con botones que venía para llevarnos las maletas a la habitación y después se iba a aparcarnos el coche. La verdad es que en ese momento nos sentimos un poco fuera de lugar: nosotros con las típicas mochilas de Decathlon, en ropa de playa y con las toallas mojadas de acabar de bañarnos, nos presentamos en un hotel de ese nivelazo! Pero la verdad es que fue gracioso y la atención fue fenomenal.

Después de habernos enseñado nuestra habitación, dejamos las cosas, cogimos las toallas, y nos fuimos directamente a ver las famosas cascadas del hotel! Y, como era de esperar, ya la estábamos liando otra vez: en la piscina tienen toallas limpias para todos los clientes, ¿a quien se le ocurre bajar su propia toalla?

Pero poco a poco nos fuimos acostumbrando a esta vida de ricos y la verdad es que no estuvo nada mal. La piscina del hotel con la cascada es preciosa, y encima se ve justo detrás una cascada enorme!! Aunque no pudimos acercarnos a la cascada grande (había un camino pero estaba cerrado, suponemos que por seguridad), desde la piscina se veía perfectamente, y era alucinante!

Y después de maravillarnos con las vistas, nos fuimos directos al agua, aunque la propia temperatura del agua nos frenó. No es nada fácil meterse en el agua a 40 grados! Pero al final lo conseguimos, y la verdad es que una vez dentro no se estaba nada mal. Eso sí, el agua que cae directamente de la cascada está ardiendo, ahí sí que no fui capaz de meterme.

Después de un buen rato disfrutando de la piscina con apenas 3 o 4 parejas o familias más, fuimos a la sauna que hay justo al lado. Pero ahí duré menos todavía!! El agua del suelo estaba ardiendo, era imposible mantener los pies en el suelo! No sé cuanto rato conseguí estar ahí dentro, pero calculo que no más de 5-10 minutos.

Y así nos pasamos el resto de la tarde: piscina, sauna, tumbona, y vuelta a empezar. Hasta que empezó a oscurecer. Nos quedamos un rato para ver como se iluminaba la piscina y/o cascadas, y la verdad es que de noche tiene un ambiente especial.

Cuando ya se hizo de noche del todo, nos secamos, y entramos a investigar el hotel, del cual apenas habíamos visto nada. Y descubrimos de todo: un gimnasio al lado de la piscina con vasitos de agua para todo el que entrara, una biblioteca preciosa, un hall enorme con sofás, un patio/jardín ideal para el verano, y un restaurante con vistazas que disfrutamos al día siguiente.

Y ya para acabar el día nos fuimos a ducharnos a la habitación y apalancarnos en nuestra enorme cama y como buenos imitadores de ricos sabéis que tocaba, ¿no? Pedir servicio de habitaciones!! Otra experiencia graciosa y única que añadir a la lista!¿Lo habéis probado alguna vez? Yo la verdad es que no pude aguantarme la risa al ver el típico carrito de las pelis con nuestra comida! La verdad es que nuestra intención era salir a cenar fuera del hotel, pero no había NADA en los alrededores y el buffet del hotel era demasiado caro para nosotros, así que no nos quedaban muchas opciones. Y, aunque fue caro, la verdad es que la comida estaba deliciosa! Pedimos una pizza y un bocadillo de pollo con patatas que nos costaron en total unos 30-35 euros, pero os aseguro que nunca había probado unas patatas fritas tan buenas!!! Y pizzas mira que he probado, pero esa me enamoró! No sé cómo hacían la comida tan buena! Por cierto, el servicio de habitaciones lo podéis pagar al momento o al día siguiente al hacer el check out.

Y después de disfrutar de nuestra súper cena, nos fuimos a dormir, que al día siguiente queríamos despertarnos más o menos temprano para poder disfrutar del desayuno y las cascadas del hotel lo más solos que pudiéramos.

Al día siguiente, nada más despertarnos, fuimos directos a la única cascada a la que se puede acceder si no estáis hospedados en el hotel. La entrada a la cascada cuesta 15 JOD, que son unos 18 euros. Evidentemente, si estás hospedado, la entrada es gratuita. Fuimos a primera hora del día ya que no queríamos encontrarnos con más turistas, y la verdad es que fue todo un acierto; estuvimos completamente solos!! La cascada es preciosa, pero no te puedes bañar en ella (el agua como mínimo está a 45 grados), así que nos dedicamos a admirarla y hacerle muchísimas fotos. Yo no me atreví, pero Josito decidió meterse debajo de la cascada y duró ahí debajo 3 segundos! Así que claramente yo no hubiera sido capaz de meterme jajaj.

Después de disfrutar de la cascada, volvimos hacia la piscina del hotel, donde nos dimos el primer baño del día. Pero el agua estaba aun más caliente que la tarde anterior, así que duramos bastante poquito dentro. Pero ya estuvo bien porque nos teníamos que ir a desayunar. Y vaya desayuno!!

Cuando subimos al restaurante, sobre las 9 de la mañana, nos encontramos con un buffet enorme!! Pero antes de coger la comida, fuimos a escoger una mesa, y nos encontramos con una terraza con vistas espectaculares de las cascadas. Así que ahí nos sentamos. Eso sí, hacía frío, así que sed más listos que nosotros y llevaros un jersey cuando vayáis a desayunar. En el buffet había de todo: tortitas, pizza, tortilla, cereales, pasta, pan, embutido, y no sé cuantas cosas más! Y que no falte el té!! En cada mesa había una botella de agua y dos de diferentes zumos, que te iban rellenando conforme se vaciaba. La verdad es que la atención es excelente! Desayunar con esas vistas no tiene precio!!

Después de desayunar únicamente nos apalancamos en las tumbonas de la piscina y disfrutamos de las vistas. Y antes de que se hicieran las 12 y tuviéramos que hacer el check out, nos bañamos otra vez, para no olvidarnos de esa sensación!

Y sin darnos cuenta se nos hicieron las 11 y media: teníamos que ir a la habitación, hacer las maletas e irnos del hotel.

Se acabó nuestra vida de ricos!

La verdad es que normalmente vamos a hoteles muy modestos, que muchas veces ni siquiera llegan a hotel, pero en esta ocasión, decidimos darnos ese capricho y no pudimos estar más contentos. Podéis pensar que si vais a ver la cascada, son 15 JOD por persona, que son unos 35 euros la pareja, así que ya es como si el hotel costar 35 euros menos.

Personalmente, creo que la experiencia vale la pena y que, si os la podéis permitir, tanto por dinero como por el tiempo que estaréis allí, os la recomiendo 100%. Eso sí, creo que con una noche es más que suficiente para disfrutar el hotel.

¿Os he convencido? No dudéis en contactar conmigo si tenéis cualquier pregunta sobre el hotel o el viaje entero!!

También podéis ver más fotos del viaje en mi Instagram: @travellingtolive

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