Qué ver en CROACIA – Krka

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Hacía tiempo que pensaba en Croacia y nunca me decidía a ir, generalmente por los altos precios, tanto de los vuelos como del alojamiento. Y, entonces, una familia de aquí, del pueblo, me dicen que este año se van de vacaciones a ¡Croacia! Y claro, evidentemente, no podía desaprovechar la ocasión.

El año pasado se fueron a Rumanía y estuve a punto de irme con ellos, pero al final me fui con unos amigos a Grecia. Pues bien, esta vez no iba a dejarlo pasar.

DÍA 6:

Último día en Split y hoy nos vamos al Parque Natural de Krka, el parque de la famosa cascada donde te puedes bañar.

Salimos de Split sobre las 8 y media y en menos de media hora ya estábamos en el parque de Krka. La entrada al parque cuesta lo mismo que en Plitvice, 180 kunas (110 para estudiantes) y solo se puede pagar en efectivo, así que procurar llevar dinero para pagar la entrada.

Una vez dentro del parque si además de las cascadas queréis ir a ver un monasterio y otra zona de lagos del parque tenéis que pagar 100 kunas más. La verdad es que a nosotros nos hubiera gustado hacerlo, pero el precio nos pareció excesivo.

La ruta por la zona de las cascadas se hace bastante rápido. Primero hay que coger un bus que te acerca a la zona de la cascada principal y, una vez allí, empieza el recorrido, donde paseas por el parque rodeando la cascada hasta llegar finalmente a ella. La verdad es que a mí el recorrido me decepcionó un poco, ya que yo esperaba lagos como los de Plitvice supongo.

Y, finalmente, llegamos a la gran cascada donde, efectivamente, te podías bañar. El lago no está habilitado para bañarse, de forma que no todos pueden hacerlo, ya que podría ser peligroso. No es difícil bajar hasta el lago, pero no hay un camino habilitado para ello. El agua del lago está un poco fría al principio, pero luego se está genial. El problema es que hay muchas rocas y apenas se puede nadar; es mucho más fácil ir andando por las rocas.

Y entre pasar por las rocas e intentos de nadar llegamos hasta las boyas que delimitan la cascada de la zona de baño para verla de más cerca; y la verdad es que es impresionante.

Después de hacernos varias fotos en la cascada nos dirigimos al otro lado del puente, ya que había mucha menos gente y se podía nadar con más facilidad. Pero entonces nos pareció ver ¡una medusa! Y dijimos: no puede ser, si es agua dulce. Pero seguimos mirando y vimos hasta 3. Así que rápidamente volvimos a la zona donde estaba todo el mundo ya que allí había corriente proveniente de la cascada y era difícil que llegaran. Estuvimos un rato más en el agua y sobre las 12 del mediodía ya salíamos del agua.

Cruzamos el puente y empezamos a subir para volver a la zona del bus. Y este camino me gustó mucho más. Si te desviabas del camino habilitado podías acercarte a la cascada y tener unas vistas increíbles. Aunque la verdad no hace falta que os metáis por todos los caminitos raros cogiéndoos a los árboles para no caeros, ya que más adelante hay miradores desde los que se ve la cascada sin tener que hacer equilibrios.

Y finalmente llegamos a la zona del bus para volver a la entrada del parque.

A ver, mi opinión sobre el parque es un poco contradictoria: a pesar de que la cascada me encantó, creo que no vale la pena ir si tienes pocos días. El precio de la entrada me parece excesivo, ya que solo incluye la cascada, no incluye todo el parque. Si tenéis poco tiempo y tenéis que escoger entre Plitvice y Krka, aunque Plitvice esté mucho más lejos de Split vale la pena hacer esos kilómetros, el parque es precioso.

Salimos del parque sobre la una y media y en una horita estábamos en el apartamento preparando la comida. Después de comer, descansamos un rato y sobre las 5 de la tarde nos fuimos a Split, ya que solo habíamos ido un día y nos había enamorado.

Esta vez no teníamos ningún lugar en especial que visitar en Split, así que simplemente volvimos a pasear por el barrio de Varos, que nos encantó, y seguimos el camino por el paseo marítimo, rodeando la montaña que habíamos subido el primer día que lo visitamos y descubriendo playas preciosas. Un dato curioso de Croacia es que a veces no tienen ni playa, simplemente ponen unas escaleras en el mar y subes y bajas por ahí, de manera que la gente toma el sol en las rocas y se baña sin necesidad de una playa.

Después de una horita paseando empezamos a volver hacia el centro y fuimos a una playa justo en el lado opuesto, Bacvice Beach, la playa más famosa de Split. La verdad es que esa playa no tiene nada de especial, desde mi punto de vista. Es bonita, pero como muchas otras playas en Croacia. La principal ventaja es que está muy cerca del casco antiguo y supongo que por eso es una de las más concurridas.

Ya se hacía tarde y teníamos que volver al apartamento a cenar así que empezamos a volver hacia el coche y en media hora llegamos hasta el párquing, volvimos al apartamento, cenamos, y nos fuimos a dormir que al día siguiente nos íbamos hacia Dubrovnik.

Continuará

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