Qué ver en CROACIA – Playa de Dubrovnik

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Hacía tiempo que pensaba en Croacia y nunca me decidía a ir, generalmente por los altos precios, tanto de los vuelos como del alojamiento. Y, entonces, una familia de aquí, del pueblo, me dicen que este año se van de vacaciones a ¡Croacia! Y claro, evidentemente, no podía desaprovechar la ocasión.

El año pasado se fueron a Rumanía y estuve a punto de irme con ellos, pero al final me fui con unos amigos a Grecia. Pues bien, esta vez no iba a dejarlo pasar.

DÍA 10:

Último día en Dubrovnik y hoy tocaba un día de relax, ya que, pese a que había visto varias playas en Split y alrededores, aún no había disfrutado de la playa de Dubrovnik.

Me desperté sin ninguna prisa sobre las 8 y media de la mañana, dejé la maleta hecha y me puse el bañador para irme directa una de las playas de esta bonita ciudad.

Paseé por el casco antiguo hasta salir por la otra puerta, a partir de la cual llegaría a la playa. Aunque es la playa más concurrida por los turistas debido a su cercanía con el centro histórico, es una playa preciosa y que creo que vale la pena disfrutar. Además, tiene unas vistas increíbles de la ciudad amurallada.

Y así pasé la mañana: sol, agua, sol, agua y más sol. Pero me encantó. No siempre se tiene la oportunidad de bañarse en aguas turquesas y cristalinas con unas vistas espectaculares.

Y sobre las 12 y media empecé a vestirme para volver al centro a comer. Pero todo era muy caro. Y entonces pensé en una hamburguesería que habíamos visto días antes que estaba muy bien de precio y allí fui. Para llegar a ella tendréis que volver a cruzar todo el casco antiguo y salir por la puerta principal. Después solo hay que andar por la calle principal hasta que la veáis. Hay hamburguesas y bocadillos desde 2 a 4 euros, y bebidas a 1.

Una vez con la barriga llena paseé por la ciudad y compré algunos detalles para la familia y fui a buscar mis cosas al apartamento, ya que el chico se tenía que ir a trabajar y cuando yo me fuera él no estaría en casa. Después de despedirme y con la mochila encima me dirigí a la zona del teleférico a comprar el tíquet para el bus que me llevaría al aeropuerto. El precio del bus es bastante estándar y os costará unos 5 euros en cualquier compañía.

Y una vez comprado el bus di una última vuelta por la ciudad y, sobre las 4 y media fui a la pizzería que fuimos el otro día e hice una buena merienda, ahorrándome cenar en el aeropuerto.

Finalmente, sobre las 6 de la tarde me fui hacia la parada de bus para ir hacia el aeropuerto. Se acabó el viaje. Volvía a casa, triste porque se hubiera acabado, pero ¡enamorada de Croacia!

El paraíso europeo.

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